Recuperación de tierras en Vichada
Las tierras en La Primavera, Vichada, han cambiado de dueño tras una larga batalla judicial. Este martes, la Agencia Nacional de Tierras (ANT) recuperó oficialmente la finca Buenavista, un vasto baldío de 6.182 hectáreas que había sido ocupado de manera indebida por Nicolás Laserna, primo de la candidata presidencial Paloma Valencia, y Gustavo Londoño, un antiguo miembro del Centro Democrático en la región. Esta recuperación marca un paso significativo en la lucha por la justicia agraria y promete beneficiar a numerosas comunidades campesinas que han estado aguardando por tierras para cultivar.
Un camino judicial complejo
La historia de la finca es compleja y se remonta a principios de siglo. Laserna y Londoño alegan haber adquirido la finca de un colono del Vichada por 520 millones de pesos. Sin embargo, no existe prueba documental de esta compraventa ni registro en la Oficina de Instrumentos Públicos. Según la legislación, las tierras baldías, como Buenavista, son propiedad de la Nación y no pueden ser propiamente adquiridas por particulares.
La situación escaló en 2014, cuando se presentó una demanda para que se les reconociera la propiedad de estas tierras. Pese a no contar con un título de propiedad formal, el juzgado de Puerto Carreño falló a su favor en 2017, decisión que fue considerada errónea por la ANT, dado que violaba normativas sobre el manejo de tierras baldías.
Consecuencias de la decisión judicial
El fallo original permitió que Laserna y Londoño se beneficiaran de la finca durante varios años, utilizando sus recursos para el ganado y otras actividades productivas. Sin embargo, en 2019, el Juzgado de Puerto Carreño revocó esta decisión, sosteniendo que tierras baldías no pueden ser adquiridas por privados.
La Corte Suprema de Justicia reafirmó esta posición, indicando que las tierras sin antecedentes registrales se asumen como baldías y, por ende, pertenecen al Estado. Con esta decisión, el camino quedó despejado para que Buenavista pueda ser finalmente entregada a campesinos y comunidades del Vichada que carecen de tierras.
Impacto en las comunidades campesinas
Juan Felipe Harman, director de la ANT, destacó que la recuperación de esta finca tiene impactos positivos no solo legales, sino también simbólicos. “Esta acción resuelve años de fallas institucionales que impidieron que comunidades campesinas se beneficiaran de tierras productivas”, manifestó. A partir de ahora, la ANT podrá distribuir parte de Buenavista a jornaleros que actualmente carecen de terreno para cultivar.
El caso de Buenavista no es único. Se conoce de al menos 370.000 hectáreas en Colombia que han sido acaparadas de manera indebida por privados. Los campesinos siguen demandando soluciones urgentes, mientras que el Congreso enfrenta la obligación de aprobar legislación agraria que prevenga conflictos futuros.
Futuro incierto para la tierra en Colombia
A pesar de las victorias en la recuperación de tierras, el futuro de la justicia agraria en Colombia sigue siendo incierto. Sin la implementación de una jurisdicción agraria, el proceso para recuperar tierras puede tardar años, dejando a millones de campesinos en una situación vulnerable.
“Queremos que el Estado pueda resolver conflictos rápidamente en el campo”, concluyó Harman. Así, la historia de la finca Buenavista se convierte en un símbolo de la necesidad de un cambio estructural en la gestión de la tierra en Colombia, donde la justicia agraria y el acceso a la tierra son vitales para el bienestar de las comunidades más afectadas.

