Un fuerte enfrentamiento verbal se presentó en el Senado entre las senadoras Paloma Valencia, del Centro Democrático, y Aída Avella, del Pacto Histórico, durante un debate de control político relacionado con presuntos vínculos entre funcionarios del Gobierno y las disidencias lideradas por alias “Calarcá”.
El choque se produjo en los primeros minutos de la sesión citada por Valencia, quien, en su calidad de promotora del debate, buscaba exponer lo que calificó como relaciones irregulares entre sectores cercanos al Gobierno del presidente Gustavo Petro y estructuras criminales. En ese contexto, la congresista mencionó visitas a centros carcelarios realizadas antes de la campaña presidencial de 2022 por Juan Fernando Petro, hermano del mandatario, y por la entonces senadora Piedad Córdoba.
Durante su intervención, Valencia proyectó un video de cámaras de seguridad y señaló que en las imágenes se observaba a Piedad Córdoba ingresando a la cárcel La Picota, afirmando que la excongresista habría visitado múltiples establecimientos penitenciarios y que figuró como número ocho en la lista del Pacto Histórico al Senado.
Ante estas afirmaciones, la senadora Aída Avella solicitó la palabra y el presidente de la sesión, Alejandro Chacón, se la concedió pese a que la intervención de Valencia apenas comenzaba. Avella reclamó respeto por la memoria de Córdoba, fallecida en enero de 2024, y cuestionó que se la mencionara en un debate político cuando ya no puede ejercer su derecho a defensa.
“Murió siendo congresista, luchó por la paz y no puede responder a estas acusaciones. No es correcto traerla a este escenario”, manifestó Avella desde la plenaria.
La respuesta de Valencia no se hizo esperar. La senadora del Centro Democrático sostuvo que sus afirmaciones se basaban en documentos y testimonios previamente conocidos y aseguró que no estaba haciendo señalamientos sin sustento. “Yo digo las cosas como son. Me refiero a hechos que han sido expuestos ante las autoridades y la opinión pública”, afirmó, rechazando el reclamo de su colega.
El episodio marcó el tono de un debate que desde su inicio evidenció la polarización política alrededor de las acusaciones sobre presuntos nexos entre sectores del Gobierno y grupos armados ilegales.
