En diálogo con El Espectador, el senador antioqueño y cabeza de lista al Senado por el Partido de La U hizo un balance de su trabajo legislativo en los últimos años, explicó sus objetivos de cara a 2026, se refirió al debate de las reformas sociales y habló sobre la postura que asumirá su colectividad en las elecciones presidenciales.
¿Por qué decidió buscar la reelección y cómo visualiza el próximo periodo legislativo?
Llevo 16 años dedicado a la actividad política y durante todo ese tiempo he ocupado una curul en el Congreso: dos periodos como representante a la Cámara y dos como senador. Decidí aspirar nuevamente porque considero que el próximo Congreso enfrentará desafíos determinantes en seguridad, salud y estabilidad económica. El país necesita legisladores con experiencia, pero también con formación y rigor académico, capaces de tramitar las reformas necesarias para retomar un rumbo claro.
Estos años me han dado la autoridad para promover debates con argumentos sólidos, que contribuyan a encontrar soluciones reales a los problemas nacionales, alejadas de posturas ideológicas extremas y más cercanas a la sensatez y al sentido común.
¿Cuáles serán sus principales banderas legislativas?
Una de mis prioridades será impulsar la conformación de una bancada agropecuaria en el Congreso. En el campo colombiano viven cerca de 12 millones de personas y, pese a las dificultades actuales, el sector rural ha mostrado un crecimiento importante. Sin embargo, ese avance no ha sido producto de una política pública estructurada, sino del esfuerzo del sector privado y de pequeños, medianos y grandes productores.
El país ha descuidado el agro y no cuenta con una política agropecuaria seria que aproveche su enorme potencial. Me enfocaré especialmente en la informalidad laboral rural: mientras en las ciudades oscila entre el 53 % y el 56 %, en el campo alcanza el 83,2 %. Junto con la Sociedad de Agricultores de Colombia, propondremos la creación del contrato y del jornal agropecuario para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores rurales.
Usted ha sido crítico de las zonas de protección para la producción de alimentos. ¿Impulsará iniciativas para eliminarlas?
Esa figura fue creada por este Gobierno con la intención de definir, desde el nivel central y sin conocimiento de los territorios, el uso de los suelos y la actividad de los campesinos. A nuestro juicio, se trata de una decisión desacertada que está generando serios problemas en las regiones, al imponer restricciones basadas en criterios técnicos alejados de las realidades productivas locales. Pretender, por ejemplo, sembrar arroz en zonas cafeteras montañosas evidencia esa desconexión.
¿Qué propondrá en materia de salud, uno de los ejes del debate nacional?
Es claro que el Gobierno intentó desmontar un modelo que llevaba tres décadas funcionando y corrigiéndose progresivamente. Aunque tenía falencias, venía mejorando. Tras la negativa del Congreso a respaldar la propuesta oficial, es evidente lo que ha ocurrido con las EPS y la financiación hospitalaria. El próximo Congreso deberá actuar con responsabilidad para recuperar el sistema, restablecer el modelo y garantizar estándares mínimos de calidad y prestación del servicio.
La seguridad también ocupa un lugar central en su agenda. ¿Qué se puede hacer desde el Legislativo?
El país enfrenta una grave crisis de seguridad: han aumentado los secuestros, la extorsión, el número de hombres armados y el microtráfico. No existe una política pública sólida que le devuelva capacidad operativa a la fuerza pública para controlar los territorios y frenar el avance de organizaciones ilegales que se sostienen de economías ilícitas.
Desde la Comisión Cuarta, ¿cómo ve el panorama económico y fiscal hacia 2026?
Aunque la economía ha crecido, buena parte de ese crecimiento está asociado a la informalidad. Los ingresos de la Nación han caído de manera significativa, en gran medida por errores en la política tributaria, que impuso cargas excesivas y llevó al sector productivo a modificar sus comportamientos fiscales.
Será necesaria una nueva reforma tributaria, pero no bajo la lógica de que subir impuestos garantiza mayores ingresos. Se requiere una reforma equilibrada, que combata la evasión, reduzca la informalidad y alivie la presión fiscal sobre el aparato productivo. Sin un sistema tributario equitativo, los ingresos del presupuesto seguirán siendo inferiores a lo esperado.
¿Cuál será la postura del Partido de La U en la contienda presidencial?
Dentro del partido existen posturas diversas y no se ha logrado una línea unificada, lo cual es preocupante. Personalmente, he hecho oposición y creo que La U debe respaldar a un candidato distinto a cualquiera que represente la línea política, ideológica y de gobierno del presidente Petro. Mientras tenga incidencia, trabajaré para que el partido apoye una opción claramente opuesta a esa visión de izquierda.
Finalmente, ¿qué balance hace del actual Congreso?
De los cuatro periodos en los que he participado, este ha sido el más deslucido. El debate serio, con argumentos y rigor académico, fue reemplazado por confrontaciones personales y señalamientos sin fondo. El Congreso se convirtió en un escenario de disputas políticas que poco le aportan al país. Ojalá el próximo Congreso sea mucho más calificado intelectualmente, porque Colombia necesita reformas profundas que no pueden responder únicamente a visiones ideológicas.
