La posibilidad de que el general (r) Óscar Naranjo entrara en la carrera por la Presidencia quedó oficialmente descartada, pese a que, según él mismo reconoció, evaluó la opción de regresar a la Casa de Nariño. Su decisión se conoce en medio de una serie de movimientos políticos que, en los últimos días, han vuelto a agitar el panorama electoral.
El proceso para las elecciones presidenciales continúa tomando forma mientras se acerca el calendario de marzo, mayo y junio, y la lista de aspirantes sigue siendo cambiante. En ese contexto, Naranjo confirmó que no participará en la contienda, enterrando los rumores que lo ubicaban como posible candidato entre un amplio abanico de figuras políticas.
El nombre del exvicepresidente había cobrado fuerza por su trayectoria en las Fuerzas Armadas y su paso por el gobierno de Juan Manuel Santos. Incluso, una reciente entrevista del expresidente Santos a medios internacionales, en la que habló de un supuesto “as bajo la manga”, reavivó las versiones sobre una eventual candidatura. No obstante, pocos días después, Naranjo aclaró que, aunque exploró el escenario, decidió no avanzar porque no se considera preparado para enfrentar una campaña electoral.
El general retirado explicó que su reflexión partió de la preocupación por la situación del país, pero señaló que, más allá de los argumentos a favor de una eventual aspiración, considera que Colombia necesita caminos de diálogo y entendimiento. Por ello, afirmó que optó por dar un paso al costado, sin que eso implique alejarse del debate nacional ni del proceso presidencial.
Su pronunciamiento se produce mientras se definen los tarjetones para las consultas interpartidistas de marzo, donde ya se perfilan dos grandes bloques: la centro-derecha, agrupada en la llamada Gran Consulta por Colombia, y la izquierda, articulada alrededor del Pacto Amplio impulsado por el presidente Gustavo Petro, con figuras como Iván Cepeda, Roy Barreras, Camilo Romero y Daniel Quintero.
En el sector de izquierda también se registraron movimientos. El embajador Roy Barreras insistió en la necesidad de abrir el espacio a más aspirantes con el fin de fortalecer la opción de continuidad del progresismo. Según explicó, la consulta del Pacto Amplio busca priorizar la unidad sobre la competencia y aspira a obtener cerca de seis millones de votos el 8 de marzo, jornada en la que se reduciría significativamente el número de candidatos.
En paralelo, desde otros sectores políticos, la exalcaldesa Claudia López dejó abierta la posibilidad de participar en una consulta alternativa, más cercana al centro y distante tanto del petrismo como del uribismo. En un mensaje reciente, expresó su preocupación por un escenario en el que los ciudadanos solo encuentren opciones polarizadas, sin una alternativa clara de centro.
Esa incertidumbre también rodea la eventual candidatura de Juan Fernando Cristo, quien no ha formalizado su ingreso al Pacto Amplio y estaría evaluando otros caminos políticos, en un centro que, por ahora, no logra repuntar en las encuestas.
Por su parte, en la derecha se han dado ajustes dentro de la Gran Consulta por Colombia, donde el ingreso de nuevos nombres estaría prácticamente cerrado. Este bloque se encaminaría a la consulta de marzo con nueve candidaturas definidas, dejando por fuera a Daniel Palacios, quien aún espera decisiones de la Registraduría y analiza opciones de cara a la primera vuelta presidencial de mayo.
