La congresista Ilhan Omar, representante demócrata por Minnesota y de origen somalí, fue rociada con una sustancia no identificada durante un acto público, en un contexto marcado por la crisis que vive el estado tras acciones violentas atribuidas al Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) y por mensajes hostiles del presidente Donald Trump en su contra.
El incidente ocurrió mientras Omar participaba en una asamblea ciudadana en la que reclamaba la eliminación definitiva de ICE y exigía la renuncia o un juicio político contra la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem. El ataque se produjo días después de la muerte violenta de dos ciudadanos estadounidenses en operativos migratorios y luego de que la congresista denunciara haber recibido amenazas contra su vida tras críticas públicas del mandatario.
Según informó la Policía de Minneapolis, un hombre que se encontraba entre el público se acercó a la legisladora y utilizó una jeringa para lanzar un líquido cuya composición aún no ha sido determinada. Testigos señalaron que la sustancia tenía un olor fuerte y ácido. Omar llevaba apenas unos minutos de intervención cuando ocurrió el hecho.
El agresor fue identificado como Anthony James Kazmierczak, de 55 años, y fue arrestado bajo cargos de agresión en tercer grado.
“No voy a ceder ante la intimidación”
Pese al ataque, la congresista decidió continuar con el evento. “Aprendí desde muy joven que no se debe retroceder frente a las amenazas”, expresó Omar, quien pidió no suspender la asamblea de inmediato. “Esta es la realidad que personas como él no entienden: en Minnesota somos fuertes”, afirmó ante los asistentes.
Al abandonar el recinto, la legisladora reiteró su mensaje de firmeza: “He sobrevivido a la guerra y también sobreviviré a la intimidación y a todo lo que crean que pueden arrojarme”.
El alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, condenó el ataque y subrayó la necesidad de preservar el debate democrático: “Podemos tener desacuerdos profundos sin poner en peligro la vida de las personas”.
Un clima de hostilidad alimentado desde la Casa Blanca
El ataque se produjo pocas horas después de que el presidente Trump volviera a arremeter contra Omar durante un acto público en Iowa, donde afirmó que su gobierno solo permitiría el ingreso de migrantes que “amen a Estados Unidos”. Al mencionar el nombre de la congresista, el público respondió con abucheos.
No es la primera vez que Omar denuncia consecuencias directas de los mensajes del mandatario. En 2019, Trump compartió un video con la frase “No olvidaremos”, en el que se mezclaban fragmentos de un discurso de la congresista con imágenes de los atentados del 11 de septiembre de 2001. Tras ese episodio, Omar aseguró que recibió un incremento significativo de amenazas, muchas de ellas vinculadas al contenido difundido por el presidente.
Más recientemente, el 18 de enero, Trump escribió en su red social Truth Social que Omar “debería estar en la cárcel o recibir un castigo peor”, sugiriendo incluso que fuera deportada a Somalia.
La congresista y su familia huyeron de la guerra civil somalí cuando ella tenía ocho años. Tras pasar varios años en un campamento de refugiados en Kenia, obtuvieron asilo en Estados Unidos. Omar es ciudadana estadounidense desde hace años.
