Colombia vuelve a autorizar los vuelos de deportación desde Estados Unidos antes del encuentro Petro-Trump

La Cancillería anunció la medida después de que una de las primeras fricciones entre ambos mandatarios surgiera por el manejo de la deportación de ciudadanos colombianos.
A pocos días del encuentro en la Casa Blanca entre los presidentes de Colombia y Estados Unidos, Gustavo Petro y Donald Trump, tras un año marcado por tensiones constantes, el Ministerio de Relaciones Exteriores informó que se retomarán los vuelos de deportación provenientes del país norteamericano.

A través de un mensaje publicado en X, la Cancillería señaló que, “en cumplimiento de nuestro compromiso con el trato digno a nuestros connacionales (…) y en coordinación con la Fuerza Aérea, se reanudan los vuelos de repatriación de personas deportadas desde Estados Unidos”.

Este asunto, precisamente, fue el detonante del primer choque entre el Gobierno colombiano y la administración estadounidense. En enero del año pasado, pocos días después de que Donald Trump asumiera su segundo mandato, el presidente Petro negó el ingreso al país de dos aviones procedentes de Estados Unidos con ciudadanos deportados, argumentando que, al llegar esposados, no se les estaba garantizando un trato respetuoso.

La decisión provocó una reacción contundente que marcó el rumbo de la política exterior de Trump durante los últimos doce meses: el uso de los aranceles como herramienta de presión. En ese momento, el mandatario estadounidense ordenó imponer un gravamen del 25 % a productos colombianos —con la posibilidad de elevarlo al 50 %— y amenazó con cancelar las visas de funcionarios del Gobierno, además de suspender temporalmente los servicios consulares. Petro respondió con medidas equivalentes. La crisis se logró contener mediante gestiones diplomáticas.

Hoy, un año después —periodo en el que Colombia fue descertificada en la lucha contra el narcotráfico y en el que Estados Unidos retiró la visa al presidente Petro por “acciones imprudentes e incendiarias”, tras su participación en una manifestación propalestina en Nueva York, donde pidió a militares estadounidenses que “no apunten sus fusiles contra la humanidad”, comentario interpretado como un llamado a desobedecer a Trump—, persiste la expectativa sobre lo que ocurrirá en la reunión que ambos líderes sostendrán en la Casa Blanca este martes 3 de febrero.

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