Colombia destaca con su vestuario en la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Invierno

La inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno, celebrada en el estadio San Siro de Milán, no solo fue una fiesta deportiva, sino también un escaparate internacional para la moda. En ese escenario, Colombia logró captar miradas gracias a una indumentaria que evocó su identidad natural y cultural.

El encargado de representar al país fue Fredrik Fodstad, quien desfiló junto a la llama olímpica vistiendo un atuendo inspirado en los paisajes colombianos. La propuesta rindió homenaje a la diversidad del territorio, combinando referencias a la cordillera de los Andes con elementos gráficos tomados de los patrones tradicionales del sombrero vueltiao.

Según explicó el Comité Olímpico Colombiano, el uniforme busca transformar “la esencia de la nación en una expresión viva de movimiento, cultura e identidad”, integrando símbolos de la geografía y las tradiciones del país en una prenda pensada para el contexto invernal.

El origen del diseño colombiano

La indumentaria fue concebida a partir de una colaboración entre el diseñador japonés Kazuki Kuraishi y la marca Neighborhood, que hizo historia al convertirse en la primera firma de streetwear en participar en una Ceremonia de Apertura Olímpica.

El diseño pretende representar la armonía entre el ser humano, la naturaleza y el deporte, reflejando las texturas de las montañas colombianas, el dinamismo de su gente y la fuerza de su herencia cultural. La propuesta mezcla tradición y modernidad, con la intención de rendir tributo tanto al pasado como a una visión de futuro.

El Comité Olímpico Colombiano también anunció que algunas piezas de esta colección especial serán puestas a la venta con fines solidarios. Los recursos obtenidos se destinarán al fortalecimiento del Programa de Deportes de Invierno de Colombia.

La moda de invierno, protagonista en Milán-Cortina

Para los especialistas, el vestuario olímpico cumple un papel estratégico. “El uniforme funciona como una herramienta de marca país: resume en una imagen cómo una nación quiere mostrarse ante el mundo”, explicó a la AFP Gema Martínez Navarro, profesora del máster en Marketing de la Moda de la Universidad Complutense de Madrid-NTIC.

Durante el desfile de las 92 delegaciones en sedes como Milán, Cortina d’Ampezzo, Predazzo y Livigno, varios países llamaron la atención por sus propuestas de vestuario.

Italia volvió a confiar en EA7 Armani, que viste a su delegación desde Londres 2012. La ceremonia incluyó un emotivo homenaje al fallecido Giorgio Armani, con un desfile especial y la proyección de su imagen en el estadio, recreando los colores de la bandera italiana.

Estados Unidos, por su parte, apostó nuevamente por Ralph Lauren, que incorporó detalles inspirados en la tradición alpina, como cierres de madera en los abrigos, en alusión a las prendas típicas de montaña del norte de Italia y regiones cercanas.

Brasil sorprendió con diseños de Moncler: sus abanderados lucieron abrigos acolchados blancos que incluían la bandera nacional en el interior. Además, el esquiador Lucas Pinheiro Braathen, una de las grandes esperanzas de medalla para Latinoamérica, colabora como modelo con la firma.

México eligió a la marca local Charly y presentó la colección “La piel en el viento”, un homenaje a las comunidades indígenas y a las prendas tradicionales usadas históricamente para protegerse del frío, como los sarapes y quexquémetl.

Mongolia destacó con atuendos de Goyol Cashmere, inspirados en la estética del antiguo Imperio Mongol y elaborados con cachemira, uno de los materiales más valorados en la moda invernal.

Haití, aunque con una delegación reducida, atrajo la atención con un uniforme artístico diseñado por Stella Jean. La prenda, pintada a mano y de colores intensos, incorporó una obra inspirada en el arte haitiano, adaptada para respetar las normas de neutralidad política.

Finalmente, muchas delegaciones optaron por marcas deportivas consolidadas. Adidas, Le Coq Sportif, Joma y Asics estuvieron presentes en varios equipos, junto a firmas con fuerte identidad local como Lululemon, Dale of Norway u Ochsner Sport, confirmando que la moda y el deporte volvieron a caminar de la mano en la apertura olímpica.

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