Economía colombiana en 2025: viviendo al crédito y mirando al futuro

Detrás de los indicadores económicos que reflejan el desempeño de Colombia, hay un factor clave que sostiene gran parte de los avances: el crédito. Especial Proyecciones 2026.

El 2025 fue un año complejo de evaluar. Mientras algunas variables mostraron buen comportamiento, otras tuvieron resultados negativos o difíciles de interpretar, sobre todo en un contexto político y electoral donde los ciudadanos tienden a juzgar al Gobierno únicamente por la evolución de la economía. Un ejemplo común es el dólar: muchos asumen que si sube, la economía va mal, y si baja, todo marcha bien.

¿Qué impulsó la economía en 2025?
Tradicionalmente, se destacan varias variables:

  1. Gasto público: estímulo importante de corto plazo para diversos sectores.

  2. Producción cafetera: influenciada por el precio internacional del café y el consumo interno.

  3. Gasto de los hogares y comercio: motor transversal que afecta muchos sectores.

Cada una tiene sus ventajas y desventajas: el gasto público genera déficit fiscal; el precio del café ha aumentado un 56 % para los hogares. Por ello, el gasto de los hogares aparece como el factor más representativo, ya que sintetiza tanto los aspectos positivos como los negativos de la economía.

El rol silencioso del crédito
Detrás de estos movimientos está el crédito, que ha permitido sostener el crecimiento. El Gobierno colombiano aumentó su deuda a COP 1.180 billones en 2025, incrementando en COP 188 billones durante el año, casi la mitad de los ingresos fiscales.

Por su parte, los hogares elevaron su cartera de crédito en COP 22,5 billones, llegando a COP 344 billones, lo que representa casi un tercio de la deuda pública. Esto explica cerca del 64 % del crecimiento del gasto de los hogares; el aumento de salarios y remesas aporta solo 26 % y 9 %, respectivamente.

Así, el crédito al Gobierno, combinado con el que los bancos otorgan a hogares y empresas, se convierte en el motor principal de la economía, explicando aproximadamente 155 % del crecimiento del PIB en 2025.

Vivir al debe: una estrategia con riesgos
Endeudarse es usar recursos del futuro para mejorar el presente. Es una práctica común tanto en el sector público como en los hogares, que adquieren préstamos para vivienda, educación, vehículos y consumo. Sin embargo, el riesgo aumenta si estos créditos no se destinan a generar capacidad productiva sostenible.

Para el Gobierno, esto significa que cada nuevo préstamo implica pagar tasas más altas, ya que el mercado percibe un mayor riesgo debido al nivel de gasto público. Por el contrario, las tasas de interés para crédito de consumo e hipotecario de los hogares han disminuido, favorecidas por la menor inflación y cambios en la tasa de usura.

El total de la deuda en perspectiva
Si se suman los COP 188,8 billones adicionales del Gobierno, los COP 22,5 billones de los hogares y los COP 39,6 billones de las empresas, la cartera de crédito total en 2025 superaría el 121 % del PIB nominal. Esto confirma que la economía colombiana sigue “viviendo al debe”, y gran parte de lo que se consume hoy tendrá que pagarse en el futuro.

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