Sebas López sostiene que Colombia atraviesa uno de los momentos políticos más decisivos de su historia reciente. A su juicio, las elecciones presidenciales de 2026 no deben leerse únicamente como una competencia entre candidatos o proyectos de corto plazo, sino como una definición profunda sobre el rumbo del país: la continuidad de un modelo democrático con libertades y contrapesos, o la profundización de un proyecto de izquierda que, según advierte, ya ha mostrado resultados negativos en otros países de América Latina.
En su análisis, López plantea que la experiencia de Cuba representa el ejemplo más extremo de lo que ocurre cuando una ideología se convierte en un régimen cerrado. Décadas de control político, ausencia de alternancia en el poder, empobrecimiento estructural y una economía marcada por la escasez configuran, en su visión, el resultado de un sistema que concentra el poder en el Estado, elimina los contrapesos institucionales y reduce al ciudadano a una condición de dependencia permanente.
Para el analista, el caso cubano no es una excepción histórica ni una anomalía aislada. Por el contrario, lo describe como la consecuencia previsible de un modelo que sacrifica las libertades individuales en nombre de una promesa de igualdad que nunca se concreta. En ese contexto, advierte que el control estatal sostenido termina debilitando la iniciativa privada, cerrando los espacios de crítica y anulando la pluralidad política.
López también pone el foco en Venezuela, país que considera una advertencia aún más cercana y contundente para Colombia. Según su lectura, el chavismo demostró cómo el llamado socialismo del siglo XXI puede destruir en pocos años lo que tomó décadas construir. Asegura que Venezuela no solo sufrió una crisis económica profunda, sino una verdadera demolición institucional, en la que el Estado pasó de ser garante de derechos a convertirse en un instrumento de persecución política y control social.
En su argumento, López señala que el colapso venezolano no fue un accidente ni producto exclusivo de factores externos, sino el resultado de decisiones políticas que concentraron el poder, debilitaron las instituciones y normalizaron el uso del discurso ideológico para justificar el fracaso. La narrativa del “enemigo interno”, la estigmatización de la empresa privada y la manipulación del aparato estatal forman parte, según él, de un patrón repetido en la región.
El analista subraya que Colombia no necesita llegar a un sistema de partido único para comenzar a transitar un camino similar. A su juicio, el riesgo se manifiesta antes, cuando se debilita la seguridad, se genera incertidumbre económica, se politizan las instituciones y se deslegitima la crítica bajo el argumento de que todo cuestionamiento es una oposición al “cambio”.
En ese sentido, López considera que durante el actual gobierno de Gustavo Petro se han presentado señales que califica como preocupantes: deterioro en los indicadores de seguridad, estancamiento económico, aumento de la desconfianza para la inversión y un discurso cada vez más ideologizado desde el poder. Afirma que el petrismo, en su opinión, intenta presentar los errores de gestión como transformaciones profundas y las crisis como actos de resistencia, utilizando un lenguaje que, históricamente, ha sido recurrente en los gobiernos de izquierda radical de la región.
De cara a las elecciones de 2026, Sebas López concluye que Colombia aún está a tiempo de corregir el rumbo. Sin embargo, insiste en que ese margen de maniobra depende de una ciudadanía informada y crítica, capaz de identificar las consecuencias de las decisiones políticas más allá de los discursos y las promesas.
Para el analista, Cuba y Venezuela no son historias lejanas ni advertencias abstractas. Son, en su concepto, ejemplos vivos de lo que ocurre cuando el poder se concentra, las instituciones se debilitan y la ideología se impone sobre la democracia. En esa medida, advierte que profundizar un modelo de izquierda radical tendría un costo alto para el país: menos libertades, menos oportunidades y un futuro atrapado en la misma decadencia que hoy enfrentan otras naciones de la región.
