El socialista António José Seguro logró frenar el avance de la ultraderecha en Portugal y se quedó con la Presidencia, tras regresar a la primera línea política luego de una década alejado de la vida pública.
El socialista de línea moderada António José Seguro se impuso este domingo en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales portuguesas, con una victoria amplia frente a su contendor de extrema derecha, André Ventura, quien, pese a perder, salió fortalecido políticamente.
Con el 99,2 % de los votos escrutados, Seguro, de 63 años, alcanzó el 66,8 % de los apoyos, mientras que Ventura, de 43 años, obtuvo el 33,2 %.
De esta manera, Seguro asumirá la Presidencia a comienzos de marzo, en reemplazo del conservador Marcelo Rebelo de Sousa, quien ocupó el cargo durante la última década.
Aunque la figura del presidente en Portugal tiene un carácter principalmente simbólico, el jefe de Estado cumple una función clave como árbitro en eventuales crisis políticas y cuenta con la facultad de disolver el Parlamento y convocar elecciones legislativas anticipadas.
“Los grandes ganadores esta noche son los portugueses y la democracia”, afirmó Seguro tras conocerse los resultados, y añadió que su propósito es ser “el presidente de todos los portugueses”.
El dirigente socialista llegaba a la jornada electoral como favorito en los sondeos, luego de haber liderado la primera vuelta celebrada el pasado 18 de enero.
A pesar de la derrota, Ventura reforzó su proyección política al haber alcanzado el balotaje con el 23,5 % de los votos en la primera ronda, en la que su partido de extrema derecha, Chega (Basta), se consolidó como la segunda fuerza política del país.
“Estamos liderando a la derecha en Portugal y pronto gobernaremos esta nación”, aseguró Ventura ante sus simpatizantes.
Desde Bruselas, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, celebró el triunfo de Seguro y lo calificó como una victoria de “los valores europeos compartidos”.
“Los ciudadanos portugueses se han expresado y, pese a la devastación causada por las tormentas, han demostrado una gran resiliencia democrática”, escribió en la red social X.
Campaña marcada por las tormentas
La campaña electoral estuvo profundamente afectada por dos semanas de tormentas y fuertes vientos que dejaron al menos siete personas fallecidas y provocaron daños estimados en unos 4.000 millones de euros (USD 4.700 millones).
Ventura criticó duramente la respuesta del Gobierno ante los fenómenos climáticos extremos e intentó, sin éxito, que se aplazara la jornada electoral.
Al acudir a votar en Lisboa, la profesora jubilada Celeste Caldeira manifestó a la AFP que consideraba que las autoridades “tomaron la decisión correcta” al no suspender las elecciones.
Seguro es un dirigente con amplia trayectoria política, aunque pasó los últimos diez años alejado de la escena pública.
Antiguo líder del Partido Socialista, inició su carrera en las juventudes de la colectividad y fue una de sus figuras más relevantes.
En 2014 perdió una disputa interna y fue desplazado de la secretaría general por António Costa, quien posteriormente se convirtió en primer ministro y hoy preside el Consejo Europeo.
Pese a su retiro temporal, Seguro nunca abandonó su defensa de una “izquierda moderna y moderada”.
Arrancó su campaña presidencial sin el respaldo formal de la dirección del Partido Socialista, aunque con el paso de las semanas fue sumando apoyos dentro de la colectividad y mejorando de forma progresiva en las encuestas.
La abstención, su “gran rival”
Ante una victoria que muchos daban por descontada, el socialista temía una baja participación electoral. A ello se sumaron las dificultades provocadas por el mal tiempo, lo que lo llevó a advertir que la abstención era su “principal rival”.
“Hago un llamado a los portugueses para que salgan a votar. Aprovechen esta ventana de buen clima”, dijo Seguro tras sufragar en una escuela de Caldas da Rainha, la ciudad donde reside, a unos cien kilómetros al norte de Lisboa.
Ventura, por su parte, prometía una “ruptura” con los partidos que han gobernado Portugal durante los últimos 50 años y se quejó de haber hecho campaña en un escenario de “todos contra uno”, lo que, según dijo, hizo su contienda “mucho más difícil”.
Seguro había ganado la primera vuelta hace tres semanas con el 31,1 % de los votos y, desde entonces, recibió el respaldo de numerosas figuras políticas de la izquierda radical, del centro e incluso de la derecha, aunque no contó con el apoyo del primer ministro Luís Montenegro, líder del Partido Social Demócrata, de derecha moderada.
