Así se tejen las redes de poder en Boyacá y los Santanderes rumbo a las elecciones al Congreso

De cara a las elecciones legislativas del próximo 8 de marzo, en Boyacá, Santander y Norte de Santander vuelven a activarse las estructuras tradicionales que históricamente han concentrado el poder regional. Apellidos con trayectoria buscan mantener —o ampliar— su influencia en el Capitolio. Los Amaya en Boyacá, el resurgir de los Aguilar en Santander y la Casa Cristo en Norte de Santander figuran entre los grupos que disputan espacios en el nuevo Congreso.

En este contexto, el panorama electoral evidencia cómo las maquinarias políticas se reorganizan para asegurar representación en Senado y Cámara. Las estrategias no solo se reflejan en las listas, sino en alianzas, respaldos cruzados y herencias políticas que se proyectan hacia el Legislativo.

Boyacá: el fortín verde y la apuesta de los Amaya

En Boyacá persiste la pregunta sobre si la corriente verde volverá a imponerse en marzo. Durante más de una década este sector ha consolidado su presencia y actualmente controla 36 alcaldías y la Gobernación, además de dos curules en la Cámara que aspira a ampliar bajo el liderazgo del gobernador Carlos Amaya.

Amaya ha construido una estructura política sólida desde 2010 y busca proyectarla ahora al Congreso. En 2022 alcanzó más de 400.000 votos en su aspiración presidencial, aunque no prosperó. Ese mismo año respaldó a la senadora Ana Carolina Espitia y a los representantes Jaime Raúl Salamanca —quien presidió la Cámara— y Wilmer Castellanos. De ellos, solo Salamanca buscará repetir. Castellanos no irá nuevamente, pues sectores cercanos lo perfilan como eventual sucesor de Amaya en 2027, aunque ya tendría reemplazo en la Cámara.

En la lista verde figuran nombres como el exgobernador Ramiro Barragán Adame y el médico Yamit Noé Hurtado, exgerente del Hospital San Rafael de Tunja, quien intentará captar el caudal electoral que dejaría Castellanos. Paralelamente, Jhon Amaya, hermano del mandatario departamental, adelanta campaña al Senado, extendiendo su influencia a departamentos como Santander, Bolívar, Huila y Cundinamarca.

El Pacto Histórico también busca expandirse en el departamento. Postula a José Luis Bohórquez —exalcalde electo de Duitama que salió por doble militancia— y a Pedro Suárez Vacca, quien aspira a la reelección. En contraste, el Centro Democrático impulsa al Senado a Zandra Bernal y Lizeth Reina, en reemplazo del senador Ciro Ramírez, quien continúa activo en campaña con el respaldo de Álvaro Uribe Vélez, que ha visitado Boyacá en varias ocasiones recientes.

En la Cámara, Eduard Alexis Triana busca reelegirse. Es heredero político de Horacio de Jesús Triana y Pedro Nel Rincón, alias “Pedro Orejas”, extraditados en 2019 por narcotráfico. También aparece Jicly Mutis, exalcalde de Puerto Boyacá, con influencia local.

Santander: el retorno de los clanes tradicionales

En Santander, ocho curules a la Cámara están en juego en medio de una competencia protagonizada por familias con arraigo histórico. Los Aguilar regresan al escenario electoral, aunque divididos.

Richard Aguilar busca volver al Senado con el aval liberal cercano a César Gaviria, mientras Mauricio Aguilar respalda otra opción dentro del mismo partido. Hugo Aguilar, patriarca del clan, permanece al margen público de la disputa.

Richard Aguilar retoma la contienda tras el vencimiento de términos en su proceso judicial. Su fórmula a la Cámara es Cristian Argüello, integrante de una familia con fuerte presencia contractual en Barrancabermeja, bastión político que aspiran proyectar al Congreso. Este grupo ha estado vinculado al alcalde Jonathan Vázquez, suspendido por la Procuraduría tras presunta participación en política.

Por otra parte, Mauricio Aguilar respalda la reelección del senador Jaime Durán Barrera, quien suma cuatro periodos legislativos y cuenta con el apoyo del contratista Fredy Anaya y la familia Tavera, dos maquinarias relevantes en el departamento. Anaya ha tenido vínculos con el Ministerio de Comercio durante el gobierno de Gustavo Petro y también fue contralor departamental y representante.

La alianza Tavera-Anaya respalda además a Diego Fran Ariza por el partido La U. En esa misma colectividad compite el grupo de John Abiud Ramírez, exalcalde de Girón, quien impulsa a Sergio Isnardo Muñoz tras posicionar a su hermano en la alcaldía en elecciones atípicas.

El actual gobernador Juvenal Díaz Mateus también proyecta influencia: su hermano Luis Eduardo Díaz aspira al Senado por el Partido Conservador, con campaña extendida a varias regiones del país.

Norte de Santander: disputa entre herederos y alianzas

En Norte de Santander, la contienda también gira alrededor de apellidos influyentes. El gobernador William Villamizar respalda al representante Wilmer Carrillo, quien busca dar el salto al Senado por La U. Carrillo ha sido cuestionado por su papel en la Comisión de Acusaciones frente a procesos contra el presidente Petro.

Villamizar fue cercano al senador Édgar Díaz, quien no se postula nuevamente, pero impulsa a Eimy Suárez a la Cámara por Cambio Radical.

En el Partido Liberal, el alcalde de Cúcuta, Jorge Acevedo, logró ubicar a su esposa Yirley Vargas en la lista, desplazando a sectores del senador Alejandro Chacón en medio de tensiones internas con Gaviria.

Los conservadores presentan nuevamente a Juan Carlos García al Senado, continuando la tradición política de su familia, cuyo referente Albino García fue condenado en 2004 por enriquecimiento ilícito y peculado.

La llamada Casa Cristo también mueve sus fichas. Aunque Jairo Castellanos se apartó y compite con la ASI dentro de la Alianza Verde, el exministro Juan Fernando Cristo impulsa nuevas cartas al Senado, entre ellas Lucho Garzón. En la lista verde figura igualmente el exalcalde de Cúcuta Jairo Alberto Yañez, investigado por presuntas irregularidades contractuales.

Un tablero aún abierto

A pocas semanas de los comicios, las alianzas, divisiones internas y respaldos cruzados configuran un escenario donde nada está definido. Las maquinarias tradicionales buscan conservar su cuota de poder, mientras nuevas fuerzas intentan capitalizar el desgaste de algunos clanes. La definición llegará el 8 de marzo, cuando se repartan las sillas del Capitolio y se confirme qué estructuras lograron imponerse en esta nueva puja regional.

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