Los New England Patriots firmaron una sólida actuación en la ronda divisional de la NFL y superaron 28-16 a los Houston Texans, resultado que les permitió avanzar a la final de la Conferencia Americana. En el triunfo, el esquinero Christian González, jugador de ascendencia colombiana, fue uno de los nombres más destacados del encuentro.
El equipo de New England combinó una defensa dominante con una ofensiva efectiva para neutralizar a unos Texans que llegaban con una racha positiva. En la siguiente fase, los Patriots se medirán el próximo domingo a los Denver Broncos, líderes de la AFC en la temporada regular y verdugos de los Buffalo Bills en la ronda anterior.
González, figura en la defensiva
El defensivo de 23 años volvió a la acción sin limitaciones físicas, luego de haber superado el protocolo de conmoción cerebral que lo obligó a abandonar el cierre del duelo previo ante Los Angeles Chargers.
Durante el partido ante Houston, González tuvo una noche sobresaliente al registrar nueve tacleadas —la cifra más alta de su equipo— y un pase desviado, además de ser clave para frenar el ataque rival. Su impacto se reflejó también en una jugada decisiva: forzó un balón suelto al corredor Woody Marks, acción que derivó en puntos para los Patriots y terminó de inclinar el encuentro a su favor.
New England cuenta además con una marcada presencia latina en su plantel. El pateador venezolano Andrés Borregales cumplió a la perfección con tres puntos extra, mientras que González se consolidó como una pieza fundamental de la defensa.
“Para nosotros significa muchísimo”, afirmó González en declaraciones a ESPN sobre la posibilidad de disputar el título de la AFC. “No éramos favoritos para llegar hasta aquí y sabemos que debemos seguir trabajando día a día”.
Patriots regresan a la élite
Este es el primer acceso de los Patriots a la final de conferencia desde la salida de Tom Brady, instancia en la que una victoria los llevaría directamente al Super Bowl. En la temporada 2025-26, el equipo volvió a los playoffs tras tres años de ausencia, impulsado por la consolidación del joven mariscal Drake Maye.
Maye, también de 23 años, completó 16 de 26 envíos para 179 yardas y tres anotaciones, en un partido condicionado por el mal clima en el Gillette Stadium. “Estoy muy orgulloso del equipo”, señaló el quarterback. “Fue un partido exigente y supimos responder pese a las condiciones”.
El duelo se mantuvo parejo durante tres cuartos, pero se definió al inicio del último período con un pase de 32 yardas de Maye a Kayshon Bouttle, que amplió la ventaja y marcó el quiebre definitivo del juego.
Houston llegaba con una seguidilla de diez victorias, pero su mariscal C.J. Stroud no tuvo una buena jornada: lanzó para 212 yardas, un touchdown y cuatro intercepciones. Además, los Texans sufrieron las bajas de los alas cerradas Cade Stover y Dalton Schultz durante el compromiso.
Ahora, New England se prepara para enfrentar a los Broncos, que llegan a la final de la AFC con la incógnita en la posición de mariscal tras la lesión de Bo Nix, en un duelo que definirá al clasificado al Super Bowl por primera vez desde 2018.
