David Vélez pone en juego el futuro de Nubank con una ambiciosa estrategia de expansión internacional

El banco digital fundado por David Vélez se prepara para dar un salto decisivo hacia nuevos mercados, entre ellos Estados Unidos, luego de recibir su primera aprobación preliminar para operar con una licencia bancaria nacional en ese país.

La historia que Vélez suele contar para explicar el origen de Nubank arranca con una experiencia frustrante detrás de una puerta blindada. En 2012, cuando era socio de Sequoia Capital y tenía 31 años, intentó abrir una cuenta bancaria en São Paulo. Tras atravesar los estrictos controles de seguridad de una sucursal —que más tarde compararía con una cárcel— fue rodeado por guardias armados luego de que su teléfono activara el detector de metales.

Superado ese episodio, el proceso no fue más sencillo. Durante meses tuvo que cumplir trámites engorrosos y regresar repetidamente al banco antes de lograr abrir la cuenta. Aquella vivencia lo convenció de que el sistema financiero brasileño necesitaba una transformación profunda.

Catorce años después, el escenario es radicalmente distinto. El ejecutivo que alguna vez quedó al margen del sistema financiero hoy dirige uno de los bancos digitales más grandes del mundo. Nu Holdings Ltd. cuenta con más de 127 millones de clientes y atiende a cerca del 60 % de la población adulta de Brasil. Además, se ubica entre las compañías más valiosas del país, junto a gigantes como Itaú Unibanco y Petrobras.

Vélez, colombiano de 44 años, ha visto cómo ese crecimiento elevó su patrimonio personal hasta un estimado de 7.700 millones de dólares, de acuerdo con el índice de multimillonarios de Bloomberg. Ahora, su mirada está puesta en mercados altamente competitivos, incluido Estados Unidos, donde Nubank acaba de recibir una aprobación condicional para una licencia bancaria nacional.

“Que los grandes bancos brasileños nos ignoraran fue una bendición”, afirmó Vélez, quien emigró con su familia desde Colombia a los ocho años huyendo de la violencia del narcotráfico. “Nos enfocamos en el cliente y avanzamos sin hacer ruido. Cuando reaccionaron, ya éramos más grandes que muchos de ellos”.

Hoy, Nubank ya no pasa desapercibido. Sus acciones se negocian con valoraciones superiores a las de los bancos tradicionales y su rentabilidad también destaca: en el tercer trimestre alcanzó un retorno sobre el patrimonio del 31 %, frente al 23,3 % registrado por Itaú Unibanco, el mayor banco de la región.

La estructura de gobierno corporativo le otorga a Vélez un control casi total como accionista. No obstante, la expansión hacia mercados desconocidos implica riesgos, por lo que el propio CEO insiste en que se trata de una apuesta de largo plazo y no de una prioridad inmediata.

“Seguimos plenamente concentrados en Brasil, México y Colombia, pero este paso nos permite sentar las bases de la próxima generación de banca en Estados Unidos”, indicó Vélez en un comunicado reciente, tras la aprobación inicial otorgada por la Oficina del Contralor de la Moneda. Aun así, reconoció que el potencial en la mayor economía del mundo podría ser “transformador”.

Para Gustavo Schroden, analista de Citigroup, la decisión de solicitar la licencia en una etapa temprana busca acelerar el despliegue de servicios y protecciones al consumidor cuando la empresa esté lista para ingresar de lleno al mercado estadounidense. Según explicó, Nubank busca no repetir la experiencia de México, donde el proceso se prolongó durante años.

En la misma línea, Jorge Kuri, analista de Morgan Stanley, señaló que por ahora la prioridad es asegurar una licencia plena mientras la compañía define cómo aplicar sus ventajas competitivas —experiencia de usuario, tecnología, estructura de bajo costo e inteligencia artificial— de manera efectiva.

Vélez denomina esta fase como el “Tercer Acto” de su estrategia global. El momento, además, coincide con un entorno regulatorio más favorable en Estados Unidos, donde durante la administración Trump se han aprobado licencias bancarias para empresas del sector cripto y firmas como PayPal también han iniciado trámites similares.

Un terreno altamente competitivo

A pesar de las oportunidades, Estados Unidos representa un desafío considerable. El país es conocido por ser un mercado difícil para las fintech extranjeras. Casos como los de N26 y Monzo, que invirtieron grandes sumas sin lograr consolidarse, evidencian la complejidad de un sistema regulatorio fragmentado entre normas estatales y federales.

A diferencia de Brasil, donde el sector está más concentrado, en EE.UU. Nubank tendría que competir con miles de entidades, desde grandes bancos como JPMorgan Chase hasta prestamistas de nicho, todos disputando al mismo cliente.

El éxito de Nubank ha estado basado en un modelo sin sucursales físicas y altamente digitalizado, lo que le permite operar con apenas una décima parte del personal promedio de los grandes bancos tradicionales. Vélez confía en que esa fórmula también pueda funcionar en el mercado estadounidense.

No obstante, desde Citigroup advierten que la competencia podría reducir los márgenes de rentabilidad. “Creemos que Nubank será rentable en EE.UU., pero probablemente no con los mismos niveles de retorno que en Brasil”, señaló Schroden.

La visión internacional de Nubank va más allá de Norteamérica. En 2024, la empresa lideró una inversión de 250 millones de dólares en Tyme Group, operador de banca digital con presencia en Sudáfrica y Filipinas. Vélez describió esta operación como una oportunidad de aprendizaje para explorar el potencial de Asia.

Conseguir licencias país por país es un proceso lento, por lo que el CEO no descarta recurrir en el futuro a adquisiciones o alianzas estratégicas para acelerar el crecimiento. “Más adelante podrían surgir oportunidades para asociaciones de mayor escala”, indicó.

Mayor control desde la cima

Vélez, con experiencia previa en Goldman Sachs y Morgan Stanley, controla cerca del 75 % de los derechos de voto gracias a una estructura de acciones con supervoto. En esta nueva etapa, ha decidido involucrarse más directamente en la gestión, reasumiendo funciones ejecutivas y reduciendo niveles jerárquicos para agilizar decisiones.

“Es una señal clara de que el fundador está al mando”, concluyó Bruno Diniz, socio de Spiralem Innovation Consulting.

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