Nueva York atraviesa el inicio de 2026 con cifras que contradicen la habitual narrativa de inseguridad que domina el debate público tanto en la ciudad como a nivel nacional. De acuerdo con datos oficiales, la metrópoli cerró el mes de enero más seguro desde que existe el sistema moderno de registros, implementado en 1994, alcanzando niveles históricamente bajos en los delitos más graves: homicidios y tiroteos.
Las estadísticas del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD) muestran una reducción contundente de la violencia armada. En enero de 2026 se contabilizaron únicamente 40 incidentes con armas de fuego, superando el récord previo de 50, fijado apenas un año atrás. Aún más notable fue la disminución de los asesinatos, que cayeron un 60 %, al pasar de 30 víctimas en enero de 2025 a solo 12 en el primer mes de este año.
Estos resultados también tuvieron un impacto territorial significativo: distritos completos como Manhattan y Staten Island finalizaron enero sin reportar un solo homicidio.
Ante estas cifras llamativas, en redes sociales comenzó a circular la idea de un supuesto “efecto Mamdani”, en referencia al nuevo alcalde de la ciudad, Zohran Mamdani, quien asumió el cargo el 1 de enero. No obstante, el liderazgo que ha tenido un rol más directo en estos resultados es el de la comisionada del NYPD, Jessica Tisch.
La arquitecta de la estrategia de seguridad
Perteneciente a una de las familias más poderosas de Nueva York —propietaria de los NY Giants y del conglomerado Loews Corp—, Tisch no encajaba en el perfil tradicional de una jefa policial. Su nombramiento generó dudas entre los sectores más conservadores del cuerpo, al no provenir de una carrera policial de calle. Sin embargo, su fortaleza ha sido la gestión operativa sustentada en el uso intensivo de datos.
Antes de llegar al NYPD, Tisch dirigió con éxito el Departamento de Saneamiento, donde impulsó una profunda digitalización del sistema de recolección de residuos. Implementó dispositivos de rastreo en miles de camiones para monitorear en tiempo real qué zonas se limpiaban y cuáles no, y desarrolló modelos predictivos que anticipaban acumulaciones de basura según eventos, clima o densidad poblacional, optimizando rutas y reduciendo costos.
“Las ratas y las bolsas negras están desapareciendo de nuestras calles; no tienen lugar en una Nueva York con contenedores. Gracias al trabajo del DSNY, contamos con un plan inteligente de contenedorización que responde a las distintas necesidades de la ciudad”, afirmó en 2023 la entonces vicealcaldesa de Operaciones, Meera Joshi.
Desde su llegada al NYPD en 2024, Tisch trasladó la misma lógica basada en datos. Si en Saneamiento el indicador era una bolsa de basura, en la policía el “dato” puede ser una llamada al 911 por ruido excesivo o un grafiti. Su premisa es que el desorden visible suele anticipar delitos graves. Así, un aumento de quejas por grafitis o robos reiterados en una farmacia activa una respuesta inmediata, tratándolo como un patrón delictivo y no como un hecho aislado.
No obstante, este enfoque tecnológico ha sido cuestionado por distintos sectores. El eje de la polémica es el Sistema de Conciencia de Dominio (DAS), una vasta red que integra miles de cámaras y bases de datos y que funciona como el cerebro digital de la ciudad. Las críticas apuntan a que esta infraestructura se concentra de manera desproporcionada en barrios habitados por comunidades negras y latinas.
Un ejemplo citado es East New York, en Brooklyn, donde la presencia de cámaras es notablemente mayor que en zonas mayoritariamente blancas. Expertas como la socióloga Ruha Benjamin advierten que esto reproduce lo que denomina el “Nuevo Código Jim”: la utilización de tecnología contemporánea para perpetuar viejos sesgos raciales.
En la práctica, señalan los críticos, los algoritmos policiales se alimentan de datos históricos de arrestos que ya estaban marcados por discriminación racial. Al automatizar estos registros, la tecnología termina señalando de manera sistemática a personas negras y latinas como sospechosas, según un informe de The Polis Project, organización dedicada al análisis de sistemas de poder, justicia y derechos humanos.
Pese a las críticas, Tisch también atribuyó los resultados recientes al Plan de Reducción de Violencia de Invierno, una estrategia que desplegó 1.800 agentes uniformados en patrullajes nocturnos a pie. Estas acciones se concentraron en 64 zonas prioritarias que abarcan 33 precintos, complejos de vivienda pública y el sistema de metro.
Sin embargo, el balance del NYPD también encendió alertas en otros frentes. Los delitos de odio aumentaron un 152 %, con los incidentes antisemitas representando más de la mitad de los casos, tras un incremento del 182 %.
Asimismo, las denuncias por violación crecieron un 6 %. Las autoridades explicaron que este aumento responde en gran parte a cambios legislativos que ampliaron la definición legal del delito en el estado de Nueva York, permitiendo que más formas de agresión sexual sean procesadas bajo esta figura. El crimen en el transporte público, por su parte, registró un leve repunte del 6 %.
El acuerdo con Mamdani
La eficacia operativa de Tisch llevó a que, contra las expectativas, el alcalde Mamdani decidiera ratificarla en el cargo. Esta determinación ha generado fuertes tensiones políticas. Mamdani, primer alcalde socialista y musulmán de Nueva York, construyó su campaña sobre la defensa de los derechos humanos y la causa palestina, incluso prometiendo la detención de Benjamin Netanyahu si visitaba la ciudad.
Organizaciones pro-palestinas como Within Our Lifetime han calificado la permanencia de Tisch como una “traición”, al señalar que su familia financia programas de cooperación entre el NYPD e Israel. Además, la acusan de supervisar la represión de protestas estudiantiles en la Universidad de Columbia y de catalogar símbolos culturales palestinos como “antisemitas” durante capacitaciones policiales.
Para Mamdani, sostener a Tisch representa un ejercicio extremo de pragmatismo político: ceder ante parte de su base ideológica a cambio de resultados inmediatos en materia de seguridad que fortalezcan el arranque de su administración.
Jessica Tisch se ha consolidado como la pieza técnica clave para evitar que el proyecto socialista de Mamdani se vea desbordado por una crisis de criminalidad, aunque ello implique una ruptura con movimientos que lo llevaron al poder y frente a los cuales ya enfrenta protestas.
