El Estado rinde homenaje a las víctimas de la masacre de Bojayá
El próximo 2 de mayo se conmemoran 24 años desde la trágica masacre de Bojayá, Chocó, en la que más de un centenar de personas perdieron la vida debido a enfrentamientos entre grupos armados. En este marco, el Ministerio de Defensa ha programado un acto de reconocimiento y perdón por parte del Estado, el cual será presidido por el ministro Pedro Suárez.
Responsabilidad del Estado
La conmemoración se llevará a cabo en Bellavista, el antiguo casco urbano de Bojayá. Este evento busca honrar la memoria de las más de 100 personas que buscaron refugio en la iglesia del pueblo durante el conflicto entre las guerrillas de las Farc y los paramilitares de las AUC en 2002. La responsabilidad del Estado en esta tragedia fue formalmente reconocida en la sentencia N° 98 emitida el 28 de mayo de 2012, que declaró la responsabilidad administrativa y patrimonial de la Nación, incluidos el Ministerio de Defensa, el Ejército, la Armada y la Policía.
Detalles del acto de conmemoración
El evento contará con la presencia de altos mandos militares, incluidos el Almirante Juan Ricardo Rozo Obregón, el General Royer Gómez Herrera y el General William Oswaldo Rincón Zambrano. Además, se espera la participación de representantes de diversas entidades gubernamentales y autoridades locales. Una invitada especial será la Embajadora de Suecia en Colombia, Maria Cramér, quien actuará como veedora internacional del acto.
Actividades programadas
Durante la ceremonia, diversas actividades se llevarán a cabo, incluyendo una peregrinación por parte de las familias de las víctimas, así como rituales de purificación y sanación ancestral realizados por comunidades indígenas. Estas acciones son parte de un esfuerzo por mantener viva la memoria de aquellos que sufrieron en esta tragedia y para reforzar el compromiso del Estado de proteger a la población civil en el futuro.
Significado de la conmemoración
La organización de este acto de perdón representa un paso importante hacia la reconciliación y la sanación de las heridas abiertas por el conflicto armado en Colombia. Al reconocer su responsabilidad, el Estado espera proporcionar no solo una disculpa formal, sino también trabajar en la reparación y el compromiso de prevenir futuras atrocidades. Esta conmemoración es esencial para recordar que la protección de la población civil es un deber fundamental que no debe ser ignorado.

