Nicolás Maduro habría diseñado un plan estratégico para anticipar diferentes situaciones políticas, desde las más favorables hasta las más críticas. Según el ministro de Comunicaciones Freddy Ñáñez, este plan fue compartido con militantes, propagandistas y funcionarios cercanos al madurismo, aunque el documento no detalla si la captura de Maduro se consideraba el escenario más extremo.
La estrategia de Maduro se centra en tres objetivos principales:
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Mantener el poder político y respetar la Constitución.
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Garantizar la paz, el orden y la seguridad en el país.
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Transitar hacia una nueva fase de acción política, jurídica, diplomática, social y económica.
Ñáñez indicó que la presidenta interina, Delcy Rodríguez, está aplicando este plan porque fue designada por Maduro junto a otros altos funcionarios y miembros del alto mando militar para asegurar que se cumplan estas directrices. Rodríguez ha reafirmado que Maduro sigue siendo el presidente legítimo y mantiene con él un vínculo cercano.
El documento también promueve la narrativa de que, tras su captura, Maduro se ha convertido en “el prisionero de guerra o político más relevante del mundo”, posición que él mismo ha señalado en sus declaraciones ante tribunales internacionales, denunciando un supuesto secuestro.
Rodríguez, tras asumir como presidenta encargada, lamentó el arresto de Maduro y su esposa, Cilia Flores, y ha reafirmado el compromiso de seguir la hoja de ruta que dejó el expresidente.
Finalmente, el plan de Maduro subraya que él estaba preparado en lo psicológico, político y espiritual para cualquier eventualidad, y que, de ser superado tácticamente por sus adversarios, la estrategia contemplaba replegarse y reorganizar las fuerzas para continuar la lucha política y social.
