Antes de morir, Jeffrey Epstein dejó dispuesto el destino de una parte considerable de su riqueza y de algunas de sus posesiones más valiosas. Entre ellas, USD 100 millones y un anillo con un diamante de 33 quilates que quedaron en manos de Karyna Shuliak, una odontóloga originaria de Bielorrusia.
La revelación surgió tras la publicación de más de tres millones de documentos por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos sobre el caso Epstein. Entre ese material se encuentra su testamento, un documento de 32 páginas firmado apenas dos días antes de que el financista fuera hallado muerto en su celda en agosto de 2019.
El texto confirma que Epstein proyectaba una vida en común con Shuliak, quien pasó de mantenerse alejada del foco público a convertirse en la principal heredera de su patrimonio.
Shuliak, de 36 años, llegó a Estados Unidos en 2009. De acuerdo con los archivos judiciales, Epstein cubrió los costos de su formación en odontología en la Universidad de Columbia y sostuvo sus elevados gastos personales durante años. Antes de instalarse en Norteamérica, la mujer había cursado estudios en la Universidad Estatal de Medicina de Bielorrusia, en Minsk.
Correos electrónicos incluidos en la documentación revelan que Shuliak buscaba formarse en protocolo internacional, organización de recepciones, gestión de propiedades y administración de residencias de alto nivel. Esa cercanía y respaldo durante los momentos más complejos de Epstein, especialmente después de su primera condena en 2009, la posicionaron como figura central en su sucesión.
El vínculo entre ambos fue tal que Shuliak fue la última persona con la que Epstein habló por teléfono desde el centro de detención de Manhattan. En los registros oficiales figura bajo la denominación de “Persona 1”.
El testamento establece que Epstein dejó a Shuliak USD 100 millones: la mitad en efectivo y el resto destinado a la adquisición de una renta vitalicia. Además, detalló el anillo de compromiso que simbolizaría su unión, una joya con un diamante principal de 33 quilates y otros 48 diamantes certificados.
Actualmente, Shuliak mantiene un perfil discreto y reside en Nueva York, lejos de la exposición mediática que rodea el caso.
El documento también contempla a otros 40 beneficiarios incluidos en el fideicomiso conocido como “Trust 1953”. Entre los nombres que no fueron censurados figuran Darren Indyke, abogado de Epstein, quien recibiría USD 50 millones, y Richard Kahn, su contador, con USD 25 millones.
En la lista aparece además Ghislaine Maxwell, cómplice del financista y condenada a 20 años de prisión, con una asignación de USD 10 millones, al igual que su hermano Mark Epstein.
Pese a las cifras señaladas en el testamento, el destino final de esos recursos sigue siendo incierto. En 2019, la fortuna de Epstein se estimaba en USD 600 millones, pero registros judiciales más recientes la ubican en alrededor de USD 120 millones. No obstante, The New York Times ha señalado que el valor real podría ser mayor, dado que algunas inversiones aún se calculan con base en su valor de 2019.
La prioridad legal, sin embargo, es la reparación a las víctimas. Hasta ahora, el patrimonio ha pagado aproximadamente USD 170 millones en indemnizaciones. Según Daniel Weiner, abogado de la sucesión, ningún beneficiario —incluida Shuliak— recibirá fondos hasta que se hayan cubierto todas las compensaciones a las víctimas y las obligaciones fiscales pendientes con el Estado.
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