Este verano boreal de 2026 se ha convertido en un hito histórico en Europa debido a las extremas temperaturas que han afectado a varias regiones del continente. A continuación, se presentan cinco razones que evidencian cómo el calor ha dejado su huella este año.
Temperaturas Récord en Nuevas Regiones
A pesar de que alcanzar los 40 ºC en algunas áreas de Europa se ha vuelto común, este año marcó un antes y un después. Por primera vez desde al menos el año 2000, regiones habitadas por 18 millones de personas experimentaron temperaturas que superaron este umbral. Alemania fue uno de los países donde se registraron estos datos, especialmente al sur y oeste de Berlín y en los alrededores de Fráncfort, afectando a 9 millones de habitantes.
Calor Persistente y Agotador
Desde mediados de junio hasta mediados de agosto, localidades de España como Lérida, Córdoba y Granada fueron testigos de más de 55 días con temperaturas superiores a los 35 °C. Este fenómeno, aunque habitual en Andalucía, fue inédito en ciudades más al norte como Lérida, que reportaron temperaturas extremas casi a diario durante más de un mes.
Noches Sofocantes por Primera Vez
El calor no solo se sintió durante el día; la noche también trajo consigo temperaturas inusuales. Este verano, 18 millones de europeos experimentaron noches por encima de los 25 ºC, lo que marcó un récord desde principios de siglo. Regiones de Francia, incluyendo la Isla de Francia y partes de Italia, así como Polonia, sintieron la falta de alivio nocturno.
Récords Históricos en Europa Central y Oriental
El fenómeno del calor extremo no se limitó al sur de Europa. Este año, varios países de Europa central y oriental, como Dinamarca, Eslovaquia y Polonia, alcanzaron sus temperaturas más altas jamás registradas, con cifras que oscilaron entre 40 ºC y 42,2 ºC.
Italia: El Epicentro del Calor
Italia, sin embargo, se destacó al registrar la temperatura más alta del verano, alcanzando los 48,4 ºC en Orani, Cerdeña, el 19 de julio. Esta cifra estuvo solo a unas décimas de romper el récord europeo de 48,8 ºC establecido en Sicilia en 2021, lo que subraya la severidad del calor que ha azotado al continente este año.
Este verano ha sido un claro recordatorio del cambio climático y sus efectos en nuestro entorno. Las condiciones extremas no solo han impactado la salud de millones de europeos, sino que también han planteado serias inquietudes sobre la viabilidad de futuras temporadas estivales bajo un clima cada vez más inestable.

