Entre decisiones políticas y dinámicas de mercado: puntos clave de la relación Colombia–Estados Unidos en 2026

La Cámara de Comercio Colombo Americana (AmCham Colombia) presentó los elementos centrales que marcarán la relación económica entre Colombia y Estados Unidos durante 2026, un vínculo que resulta determinante para el comercio exterior, la inversión, el empleo y el ingreso de divisas al país. El gremio alertó, además, sobre los desafíos que implica un dólar bajo para los exportadores colombianos.

De acuerdo con AmCham, uno de cada cuatro dólares que circulan en la economía nacional está relacionado directa o indirectamente con la interacción económica con Estados Unidos. Por ello, cualquier cambio en ese frente tendrá efectos relevantes sobre exportaciones, inversión extranjera, generación de empleo y remesas.

En el marco de un foro empresarial, la presidenta de AmCham Colombia, María Claudia Lacouture, señaló que el entorno internacional de 2026 estará caracterizado por mayores tensiones comerciales y transformaciones en las reglas tradicionales del comercio global, un escenario que describió como “un año sin manual”.

Estado actual de la relación comercial

Lacouture destacó que Estados Unidos continúa siendo el principal socio comercial de Colombia. Aproximadamente el 30 % de las exportaciones nacionales se dirigen a ese mercado, y de ese total, cerca del 66 % corresponde a bienes no mineroenergéticos.

En el sector agropecuario, precisó, las exportaciones hacia Estados Unidos han venido creciendo a un ritmo cercano al 13 %, lo que refleja un dinamismo sostenido en ese segmento.

En cuanto a las importaciones, explicó que el 23 % de los productos que adquiere Colombia provienen de Estados Unidos y que alrededor del 70 % de esos bienes no se fabrican en el país, por lo que resultan esenciales como insumos para distintas ramas productivas.

La relación bilateral también tiene un peso significativo en la inversión. Según AmCham, el 37 % de la inversión extranjera directa que recibe Colombia tiene origen estadounidense.

A nivel social, el impacto es igualmente relevante: el 53 % de las remesas que llegan al país provienen de Estados Unidos, recursos que se traducen directamente en consumo y actividad económica para miles de hogares.

Para el gremio, estos factores constituyen una base sólida para el crecimiento económico y el proceso de modernización del país.

Comercio y política: una separación cada vez más compleja

Aunque históricamente se ha intentado mantener separadas las agendas política y comercial, Lacouture advirtió que en 2026 la relación bilateral enfrenta mayores niveles de incertidumbre.

Estados Unidos, explicó, atraviesa un “año de examen” marcado por las elecciones de medio término y por una agenda económica que podría generar presiones adicionales en temas arancelarios y comerciales.

No obstante, aclaró que la relación no comienza desde cero. “No existe un reinicio automático en 2026”, afirmó, subrayando que aún hay espacio para gestionar el vínculo y evitar rupturas abruptas.

Advirtió también que los riesgos no se limitan a posibles aumentos de aranceles, sino que incluyen fricciones comerciales menos visibles, como mayores inspecciones, retrasos logísticos y nuevos requisitos en aduanas, que podrían encarecer el intercambio bilateral.

Prioridades de Washington en la relación con Colombia

Según Lacouture, la agenda entre ambos países estará influenciada por varios temas estratégicos para Estados Unidos. Uno de ellos será Venezuela, un asunto en el que existen coincidencias en materia de estabilidad regional, seguridad y combate a economías ilegales.

China será otro eje clave. La presidenta de AmCham señaló que el acercamiento de Colombia a ese país, incluida su vinculación a la Ruta de la Seda, será observado con atención por Washington, especialmente en proyectos de infraestructura crítica como puertos, sistemas de transporte masivo y metros.

En el frente comercial, sostuvo que Colombia aún tiene amplias oportunidades para ganar participación en el mercado estadounidense, en un contexto en el que busca diversificar y fortalecer sus exportaciones.

El dólar bajo y los desafíos para exportar

Con una tasa de cambio que se ha mantenido por debajo de los 3.700 pesos, uno de los niveles más bajos de los últimos cinco años, el comportamiento del dólar será un factor determinante para la relación económica entre ambos países en 2026.

Lacouture resaltó que el sector empresarial ha sido el principal soporte de la relación bilateral y que las exportaciones hacia Estados Unidos continúan en crecimiento. Sin embargo, advirtió que un dólar bajo reduce los ingresos en pesos de los exportadores, incluso si se mantienen o aumentan los volúmenes de venta.

En ese contexto, explicó que las empresas deberán compensar la menor tasa de cambio con mayores cantidades exportadas y la apertura de nuevas oportunidades comerciales.

Sobre las remesas, indicó que el comportamiento del dólar responde principalmente a factores internacionales más que a variables internas, por lo que, según los análisis económicos, la tasa podría permanecer en estos niveles durante algún tiempo.

Finalmente, señaló que uno de los primeros momentos clave del año será el 14 de febrero, Día de San Valentín en Estados Unidos, fecha en la que tradicionalmente aumentan las exportaciones colombianas hacia ese mercado, aunque aclaró que ese mayor volumen no necesariamente se traducirá de inmediato en mayores ingresos debido al nivel actual de la tasa de cambio.

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