Con la expiración del tratado Nuevo START, Estados Unidos y Rusia ponen fin al último mecanismo de control de armas nucleares heredado del periodo de la Guerra Fría, marcando un giro significativo en la arquitectura internacional de seguridad.
El acuerdo dejó de estar vigente a la medianoche del 5 de febrero, luego de que el presidente estadounidense Donald Trump decidiera no aceptar la propuesta de su homólogo ruso, Vladímir Putin, de extenderlo por un año. Washington sostuvo que cualquier nuevo pacto en materia nuclear debía contemplar la participación de China.
Como consecuencia, Moscú y Washington ya no están sujetos a límites obligatorios sobre el tamaño y la composición de sus arsenales nucleares estratégicos.
Desde el ámbito internacional, la cancillería china se sumó a las voces que expresaron preocupación por el vencimiento del tratado, aunque aclaró que, “en las condiciones actuales”, Pekín no participará en eventuales negociaciones sobre control nuclear.
“Las capacidades nucleares de China no son comparables con las de Estados Unidos y Rusia”, afirmó el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Lin Jian, durante una rueda de prensa.
Estados Unidos y Rusia concentran conjuntamente más del 80 % de las ojivas nucleares existentes en el mundo, en un contexto en el que los acuerdos de control armamentístico han venido perdiendo vigencia progresivamente.
En contraste, el arsenal nuclear chino ha experimentado un crecimiento acelerado y se estima que cuenta con 550 lanzadores estratégicos, frente a los 800 que posee cada una de las dos grandes potencias nucleares.
A ello se suman las fuerzas nucleares del Reino Unido y Francia, aliados de Washington, que en conjunto disponen de aproximadamente 100 ojivas.
El tratado Nuevo START fue firmado en 2010 y establecía un límite de 1.550 ojivas nucleares estratégicas desplegadas por cada país, lo que representaba una reducción cercana al 30 % respecto al tope fijado en 2002.
Además, el acuerdo contemplaba inspecciones presenciales de los arsenales de ambas partes, aunque estas verificaciones quedaron suspendidas en 2023.
El secretario general de la ONU, António Guterres, calificó el vencimiento del tratado como un “momento crítico para la paz y la seguridad internacionales” y pidió a ambos gobiernos “retomar de inmediato las negociaciones y consensuar un nuevo marco que lo sustituya”.
Desde la OTAN, un funcionario que habló bajo condición de anonimato instó a la “moderación y responsabilidad” y aseguró que la alianza atlántica “adoptará las medidas necesarias” para garantizar su defensa colectiva.
El mismo vocero criticó la “retórica nuclear irresponsable de Rusia” y advirtió que China continúa ampliando y diversificando rápidamente su arsenal nuclear.
En Japón, organizaciones de sobrevivientes de los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki manifestaron su inquietud por el rumbo que podría tomar la seguridad global tras la desaparición del tratado.
“Me da la impresión de que nos dirigimos hacia una guerra nuclear en un futuro no muy lejano”, expresó Tarumi Tanaka, copresidente del grupo Nihon Hidankyo, durante una conferencia de prensa.
Rusia formalizó el miércoles el fin de su adhesión al tratado, aunque el presidente Putin “recalcó que actuaremos con cautela y sentido de responsabilidad en este nuevo escenario”, explicó su asesor diplomático, Yuri Ushakov, ante periodistas, entre ellos de la AFP.
“Seguimos dispuestos a buscar fórmulas de negociación que garanticen la estabilidad estratégica”, añadió Ushakov.
Este jueves, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, reiteró que la expiración del acuerdo es vista por Moscú como un hecho negativo.
Por su parte, China instó a Estados Unidos a “retomar el diálogo sobre estabilidad estratégica con Rusia”, según indicó nuevamente Lin Jian.
Sin embargo, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, insistió en que cualquier tratado futuro debe incorporar a Pekín.
“El presidente Trump ha sido claro: no es posible avanzar en un control de armas efectivo en el siglo XXI sin incluir a China, dado el tamaño y el rápido crecimiento de su arsenal nuclear”, sostuvo Rubio.
La Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares (ICAN) pidió a ambos países que se comprometan públicamente a respetar de manera voluntaria los límites del Nuevo START mientras se negocia un nuevo acuerdo.
Finalmente, el papa León XIV advirtió sobre el peligro de una “nueva carrera armamentista” y exhortó a la comunidad internacional a “no dejar caer este instrumento sin procurar un mecanismo de continuidad real y eficaz”.
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