En la madrugada de este martes 3 de febrero, el Gobierno colombiano confirmó la extradición a Estados Unidos de Andrés Felipe Marín Silva, alias “Pipe Tuluá”, máximo cabecilla de la banda criminal La Inmaculada, con presencia en el Valle del Cauca. El envío del capo coincide con la visita del presidente Gustavo Petro a Washington, donde se reunirá con su homólogo estadounidense, Donald Trump, en un encuentro marcado por la agenda antidrogas.
La confirmación fue hecha por el ministro de Justicia encargado, Andrés Idárraga, quien destacó la extradición a través de su cuenta en X. “Cumpliendo su orden, presidente Gustavo Petro. Alias ‘Pipe Tuluá’ fue extraditado a los Estados Unidos. El Gobierno Petro rompe el récord histórico con 809 extradiciones: 6,3% más que Duque y 7,6% más que el segundo mandato de Uribe”, escribió el funcionario.
Alias Pipe Tuluá era requerido por la justicia estadounidense desde el 22 de mayo de 2025. Una corte federal lo solicitó para que responda por tres cargos relacionados con narcotráfico: conspiración para distribuir y poseer cocaína con fines de distribución; conspiración para traficar y distribuir cocaína con conocimiento —o razones para creer— de que sería importada ilegalmente a Estados Unidos; y fabricación y distribución de cinco kilogramos o más de cocaína con ese mismo propósito.
La solicitud de extradición desató una ola de violencia en el Valle del Cauca, atribuida a integrantes de La Inmaculada. Los hechos incluyeron la quema de al menos cuatro vehículos y ataques con explosivos contra establecimientos comerciales en el municipio de Tuluá. En ese contexto, Marín Silva —quien ya cumplía condena en la cárcel La Picota por 39 homicidios, siete tentativas de homicidio y otros delitos— fue trasladado a la estación de Policía de Los Mártires, en Bogotá, por razones de seguridad.
Posteriormente, el 12 de noviembre de 2025, la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia emitió concepto favorable a la extradición, al considerar que existían fundamentos suficientes para entregarlo a las autoridades estadounidenses, que lo señalan como uno de los principales articuladores de una poderosa red de narcotráfico con rutas hacia Norteamérica.
Finalmente, el pasado 28 de enero, pocos días antes del viaje oficial del presidente Petro a Estados Unidos, el mandatario firmó la autorización definitiva para la extradición, incluso pese a los intentos de alias Pipe Tuluá por mostrar supuestos “gestos de paz” y vincularse a la política de paz total del Gobierno Nacional.
Ahora, el jefe de La Inmaculada deberá responder ante la justicia estadounidense por los delitos que se le imputan, en un caso que se convierte en uno de los más relevantes en materia de cooperación judicial bilateral en lo que va del actual gobierno.
