La vicepresidenta Francia Márquez ha expresado su tristeza y decepción sobre el trato recibido por parte del presidente Gustavo Petro y del propio gobierno. En una entrevista con The Guardian, Márquez señaló que estas experiencias han sido emocionalmente difíciles, especialmente tras su salida del Ministerio de Igualdad, el cual ayudó a establecer con el fin de reducir las brechas de desigualdad en el país.
La llegada de Armando Benedetti, actual ministro del Interior, marcó un punto de inflexión en la dinámica del gabinete presidencial. Durante un consejo de ministros en febrero de 2025, se presentaron muchas críticas a diversas carteras, lo que condujo a la destitución de Márquez de un ministerio en el que había depositado grandes esperanzas. “Cuando estaba a punto de mostrar los resultados, me destituyeron”, declaró. A su salida, ya se discutía en la Corte Constitucional la necesidad de un nuevo proceso legislativo para determinar la continuidad del ministerio.
Márquez también reflexionó sobre el carácter racista del Estado colombiano, comparando su experiencia con la de otras líderes en América Latina, como Kamala Harris y Epsy Campbell. Según Márquez, el desafío no depende del color político del gobierno, sino que es un patrón que ha afectado a mujeres de su entorno. “Se trata de una estrategia racista. Ninguna de las tres pudimos asumir roles de liderazgo en nuestros gobiernos. Al contrario, nos lo impidieron”, argumentó.
Refiriéndose a su relación con el presidente Petro, Márquez insinuó que la comunicación entre ambos ha sido escasa en más de un año, a pesar de que comparten aspectos de la agenda gubernamental. “El Estado colombiano es un Estado racista”, reiteró, añadiendo que el temor a su empoderamiento podría haber llevado a una coordinación ineficiente. “Si empoderan a Francia Márquez, terminaré siendo presidenta. Ese miedo fue lo que evitó que me dieran las herramientas necesarias para ejecutar en mi cargo”, explicó.
Aunque no declaró una ruptura formal con el presidente, la última aparición conjunta de Márquez y Petro fue durante la Cumbre Celac-África en Bogotá, donde ambos abordaron sus discursos de manera por separado. La interacción entre ellos fue mínima y, en gran medida, limitada a la atención de los medios.
A medida que se acercan las elecciones, las reflexiones de la vicepresidenta sobre su experiencia en el gobierno y su percepción del liderazgo son cada vez más cruciales. La historia de Márquez destaca las complejidades y retos que enfrentan las líderes afrodescendientes en la política contemporánea, subrayando la necesidad de un entorno de poder más inclusivo y equitativo.
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