Aunque el ritmo inflacionario muestra señales de moderación, los precios de bienes esenciales continúan afectando de forma directa a los hogares colombianos.
El más reciente informe del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) confirmó que la inflación en Colombia sigue siendo uno de los principales desafíos económicos del país. Si bien el indicador general ha mostrado una leve desaceleración frente a los picos históricos registrados en años anteriores, los precios de productos básicos continúan registrando incrementos que impactan de manera directa el poder adquisitivo de los ciudadanos.
Los mayores aumentos se concentran en alimentos, transporte, arriendos y servicios públicos, rubros que representan una proporción significativa del gasto mensual de los hogares, especialmente de aquellos con ingresos medios y bajos. Esta situación ha generado una percepción de deterioro económico que contrasta con los discursos oficiales sobre estabilidad y control.
El escenario plantea un dilema para el Banco de la República, que ha venido evaluando reducciones graduales en la tasa de interés para estimular la economía. Analistas advierten que una inflación persistente podría limitar el margen de maniobra del Emisor, retrasando una recuperación más dinámica del consumo y la inversión.
Más allá de las cifras, el impacto cotidiano es evidente: salarios que no crecen al mismo ritmo que los precios y una creciente sensación de incertidumbre económica entre los ciudadanos.
