TEHERÁN, 17/02/2026.- El líder supremo de Irán, Ali Jameneí, afirmó este martes que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no será capaz de destruir a la República Islámica e ironizó con el envío de un portaaviones estadounidense al golfo Pérsico para presionar al país persa. EFE/ MEHR News Agency- SOLO USO EDITORIAL/SOLO DISPONIBLE PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA (CRÉDITO OBLIGATORIO) -
La CIA había estado vigilando al ayatolá Alí Jamenei, líder supremo de Irán, durante meses antes de que Estados Unidos e Israel decidieran atacar. Durante ese tiempo, la agencia había recopilado información sobre sus ubicaciones y patrones de movimiento. La clave llegó cuando se comunicó que el sábado por la mañana se llevaría a cabo una reunión crucial de altos funcionarios iraníes en un complejo gubernamental en Teherán, donde se esperaba que Jamenei estuviera presente.
A partir de esta nueva información, Estados Unidos e Israel ajustaron el momento de su ataque. Esta coordinación demostró un esfuerzo conjunto para aprovechar la oportunidad de eliminar a líderes iraníes prominentes, lo que a su vez podría marcar un giro en la situación geopolítica de la región. Según funcionarios familiarizados con el plan, la iniciativa de ataque fue también un reflejo del intercambio de inteligencia entre ambas naciones y del fracaso de las autoridades iraníes en tomar precauciones adecuadas.
La operación fue executoría a primera hora de la mañana en Israel. Aviones de combate, armados con municiones de largo alcance y precisión, despegaron de sus bases. Aproximadamente dos horas después, los misiles alcanzaron el complejo en Teherán. En ese momento, altos jefes de seguridad nacional iraní estaban congregados en un edificio mientras Jamenei se encontraba en otro cercano. Una fuente en defensa israelí indicó que, a pesar de los preparativos iraníes, el ataque logró tomar por sorpresa a las autoridades.
El impacto fue inmediato y devastador. La agencia estatal de noticias iraní, IRNA, anunció la muerte de dos altos mandos militares que Israel había indicado como objetivos. La operación se realizó con un nivel de preparación y coordinación que sorprendió a muchos, demostrando una mejor calidad de inteligencia y planificación que lo que se había logrado en ocasiones anteriores. Un exfuncionario estadounidense recordó que meses antes, el entonces presidente Donald Trump había afirmado conocer el paradero de Jamenei, lo que ahora se tradujo en información más precisa.
Esta operación también brindó lecciones significativas sobre la comunicación y el movimiento de los líderes de Irán bajo presión. Durante la guerra de 12 días anterior, Estados Unidos había reunido información clave sobre las dinámicas de la Guardia Revolucionaria Islámica y sus líderes. Esto les permitió perfeccionar su capacidad para rastrear a Jamenei y anticiparse a sus movimientos, lo que se convirtió en un factor crucial durante la planificación del ataque.
Post-ataque, se llevaron a cabo ofensivas adicionales en sitios donde se creía que se albergaban más líderes de inteligencia iraníes. A pesar de que el máximo responsable de estos servicios logró escapar, muchos otros altos funcionarios quedaron debilitados. Las implicaciones estratégicas de esta operación podrían tener un efecto prolongado en las operaciones de inteligencia y las capacidades de defensa de Irán en el futuro.
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