Ecuador se une a Perú, Argentina y Chile como parte del grupo de países con los que el presidente Gustavo Petro ha sostenido desencuentros diplomáticos durante su administración. Las diferencias con cada uno de estos gobiernos han surgido por motivos políticos, económicos y declaraciones públicas del mandatario colombiano.
El más reciente episodio involucra a Ecuador. La relación bilateral se tensó luego de que el presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, anunciara el pasado 21 de enero la imposición de un arancel del 30 % a las importaciones procedentes de Colombia. Según Noboa, la medida responde a lo que considera una falta de cooperación de Bogotá en la lucha contra el narcotráfico en la zona fronteriza.
A través de la red social X, desde su participación en el Foro Económico Mundial en Davos, el mandatario ecuatoriano afirmó que, ante la ausencia de “reciprocidad y acciones concretas”, Ecuador aplicará desde el 1 de febrero una “tasa de seguridad” del 30 % a los productos colombianos.
El presidente Petro respondió defendiendo la estrategia antidrogas de su Gobierno. En la misma plataforma, aseguró que Colombia ha decomisado más de 200 toneladas de cocaína y ha realizado numerosas operaciones militares en la frontera con Ecuador, incluyendo enfrentamientos armados y la incautación de armas. Además, destacó los esfuerzos para frenar el tráfico de drogas por rutas marítimas, terrestres y aéreas hacia el sur del continente.
La controversia escaló cuando el Gobierno colombiano anunció medidas de represalia, entre ellas la aplicación de un arancel del 30 % a una veintena de productos ecuatorianos y la suspensión de las transacciones internacionales de energía eléctrica con ese país.
Las tensiones diplomáticas no se limitan a Ecuador. Desde el inicio de su mandato, Petro ha mantenido una relación conflictiva con Perú, especialmente durante el Gobierno de la expresidenta Dina Boluarte. Tras la destitución de Pedro Castillo en diciembre de 2022, el mandatario colombiano se negó inicialmente a reconocer a Boluarte y expresó su respaldo a Castillo, quien fue detenido cuando intentaba solicitar asilo en la Embajada de México en Lima.
Este episodio dio lugar a una crisis bilateral prolongada. En marzo de 2023, Perú retiró a su embajador en Bogotá, decisión a la que Colombia respondió de manera recíproca, en medio de críticas de Petro contra la presidenta peruana y el Congreso de ese país. Posteriormente, el Legislativo peruano declaró al jefe de Estado colombiano como ‘persona non grata’, luego de que este comparara el actuar de la Policía peruana con prácticas nazis durante las protestas sociales.
Los intentos por recomponer la relación se retomaron en febrero de 2025, cuando la entonces canciller Laura Sarabia sostuvo un encuentro con su homólogo peruano, Elmer Schialer. Sin embargo, el acercamiento no prosperó, especialmente tras un nuevo cruce en agosto de 2025 por la disputa sobre la soberanía de la isla de Santa Rosa, en la Amazonía. Con la llegada de José Jerí a la presidencia peruana, el vínculo bilateral se mantiene en un punto muerto: sin mayores avances, pero también sin nuevas confrontaciones.
En el Cono Sur, Argentina ha sido otro foco de fricción. Desde la llegada de Javier Milei al poder, la relación con Colombia ha estado marcada por declaraciones hostiles. Un mes después de asumir la presidencia —acto al que Petro no asistió—, Milei calificó al mandatario colombiano como un “comunista asesino”. En respuesta, el Gobierno colombiano llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires.
Aunque posteriormente se restablecieron los canales diplomáticos, las diferencias reaparecieron durante la cumbre del G20 en Río de Janeiro, en noviembre de 2024. Petro aseguró que sostuvo un fuerte intercambio verbal con Milei y denunció que la delegación argentina ocultó dicho episodio en las transmisiones oficiales del evento.
Chile también figura entre los países con los que se han presentado roces. Tras la victoria electoral de José Antonio Kast en diciembre de 2025, Petro publicó mensajes en X en los que afirmó que “el fascismo avanza” y manifestó que no estrecharía la mano de un “nazi o hijo de nazi”. Estas declaraciones motivaron una nota de protesta del Gobierno chileno al embajador colombiano, al considerarlas ofensivas e inaceptables hacia el presidente electo.
Además de estos casos, el presidente Petro ha tenido desacuerdos diplomáticos con otros líderes de la región, entre ellos Nayib Bukele, de El Salvador, y Daniel Ortega, de Nicaragua.
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