Maduro, ante un callejón cada vez más estrecho: quedarse, negociar o abandonar el poder

El margen de maniobra del presidente venezolano Nicolás Maduro se reduce a medida que se intensifica la presión de Estados Unidos sobre su Gobierno. El anuncio de Washington de bloquear buques petroleros sancionados que operen desde o hacia Venezuela marca un nuevo nivel de confrontación y obliga a preguntarse qué salidas reales le quedan al líder chavista.

Analistas consultados por EFE coinciden en que, aunque el discurso oficial insiste en la resistencia y la defensa del territorio, las opciones de Maduro se concentran básicamente en tres escenarios: permanecer en el poder, renunciar mediante una negociación o buscar un exilio, una alternativa cargada de incertidumbres.

Exilio: una opción llena de riesgos

Un eventual asilo político no parece estar hoy sobre la mesa del chavismo. El abogado internacionalista Mariano de Alba considera que, al menos por ahora, no existen señales de que el entorno de Maduro esté explorando seriamente esa salida.

El principal obstáculo, explica, es la falta de garantías reales. Un exilio implicaría confiar en que el país receptor no cambie su postura con el tiempo ni ceda a presiones internacionales para extraditarlo. “El asilo es siempre una apuesta política”, señala De Alba, recordando que incluso aliados cercanos podrían usar a Maduro como moneda de negociación.

¿Qué países podrían recibirlo?

Tras las controvertidas elecciones presidenciales de julio de 2024, ampliamente cuestionadas por la oposición y por buena parte de la comunidad internacional, Maduro perdió respaldo incluso entre gobiernos tradicionalmente cercanos. Colombia y Brasil, bajo las presidencias de Gustavo Petro y Luiz Inácio Lula da Silva, expresaron dudas sobre la legitimidad de los resultados.

Pese a ello, algunos países han dejado entrever disposición para acogerlo. Bielorrusia, Colombia y Panamá han sido mencionados, aunque los expertos descartan que estos últimos resulten viables.

Según De Alba, los destinos más probables serían Rusia, Irán, Turquía o China, con los que Caracas mantiene alianzas estratégicas. Rusia aparece como la alternativa más sólida, tanto por su estabilidad política como por precedentes recientes, como el asilo concedido al exmandatario sirio Bashar al Asad. China, por su parte, ofrecería previsibilidad institucional y baja probabilidad de un giro político abrupto.

El factor Corte Penal Internacional

La investigación abierta por la Corte Penal Internacional (CPI) desde 2018 por presuntos crímenes de lesa humanidad representa un factor decisivo. Cualquier país firmante del Estatuto de Roma tendría la obligación de colaborar con una eventual orden de captura.

Por esa razón, De Alba considera improbable que Maduro contemple exiliarse en Estados que reconozcan la jurisdicción de la CPI. “Eso reduce drásticamente las opciones”, advierte.

Apoyo externo, pero limitado

Aunque el chavismo conserva aliados, su capacidad de respaldo efectivo es reducida. Cuba, Rusia e Irán mantienen vínculos políticos y militares con Caracas, pero —según el analista— no cuentan con la voluntad ni la capacidad de enfrentarse directamente a Estados Unidos para sostener a Maduro en el poder.

Gestos como el envío de aviones rusos o la presencia de tecnología militar iraní podrían elevar el costo de una intervención, pero no impedirla. “No veo a ninguno de estos países dispuesto a un choque frontal con Washington por Venezuela”, afirma De Alba.

Un desenlace condicionado por el tiempo

El futuro de Maduro dependerá, en buena medida, de cómo evolucionen las tensiones. No es lo mismo —advierte el experto— una salida negociada con margen para imponer condiciones, que una huida forzada ante un deterioro acelerado de la situación.

Por ahora, el Gobierno venezolano apuesta por resistir. Pero el cerco diplomático, económico y militar deja cada vez menos espacio para maniobrar y acerca al país a un punto de definición política inevitable.

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