Colombia se encuentra ante una oportunidad democrática clave. El prĂłximo 8 de marzo, el paĂs será convocado a participar en una gran consulta nacional que busca recoger la voz de los ciudadanos frente a los principales desafĂos polĂticos, sociales y econĂłmicos del momento. No se trata aĂşn de un resultado, sino de una posibilidad histĂłrica de expresiĂłn y participaciĂłn, en un contexto marcado por la polarizaciĂłn y el distanciamiento entre la polĂtica institucional y la ciudadanĂa.
La importancia de esta consulta no radica Ăşnicamente en su mecanismo, sino en su significado. En un paĂs donde amplios sectores sienten que sus preocupaciones no encuentran eco en las decisiones pĂşblicas, abrir un espacio para que la ciudadanĂa se pronuncie representa un gesto democrático relevante. Es una invitaciĂłn a transformar la inconformidad en participaciĂłn y el descontento en propuesta.
En ese escenario, la posiciĂłn de Mauricio Cárdenas, candidato presidencial, adquiere especial relevancia. Desde el inicio de este proceso, Cárdenas ha insistido en que la consulta del 8 de marzo no debe entenderse como un trámite polĂtico ni como una herramienta de cálculo electoral, sino como un ejercicio de escucha activa, indispensable para construir un proyecto de paĂs con bases sĂłlidas y realistas.
Para el candidato, gobernar en el contexto actual exige una premisa clara: escuchar antes de decidir. La convocatoria a la consulta coincide con su llamado a abrir espacios de diálogo directo con la ciudadanĂa, tanto presenciales como virtuales, que permitan conocer de primera mano las inquietudes de empresarios, trabajadores, jĂłvenes, mujeres, comunidades rurales y sectores histĂłricamente marginados.
Los temas que atraviesan esta coyuntura son complejos y urgentes. La situaciĂłn econĂłmica de los hogares, el acceso al empleo, la sostenibilidad del sistema de salud, la calidad educativa y la recuperaciĂłn de la confianza institucional forman parte de una agenda que no admite respuestas simplistas. La consulta del 8 de marzo ofrece un escenario para que esas preocupaciones sean expresadas y sistematizadas, y para que los liderazgos polĂticos demuestren su capacidad de escucha y responsabilidad.
Mauricio Cárdenas ha planteado que esta oportunidad debe ser aprovechada con seriedad. La participaciĂłn ciudadana no puede reducirse a una consigna, sino convertirse en un insumo real para la formulaciĂłn de polĂticas pĂşblicas. La experiencia tĂ©cnica y la visiĂłn de Estado solo adquieren sentido si se nutren de la realidad de quienes viven las consecuencias de las decisiones gubernamentales.
Más que anticipar conclusiones, el llamado es claro: Colombia tiene el 8 de marzo la oportunidad de hablar. Y quienes aspiran a gobernar deben estar dispuestos no solo a oĂr, sino a entender y actuar en consecuencia. En tiempos de ruido polĂtico, la escucha responsable puede convertirse en el verdadero factor de liderazgo.
La consulta no define por sĂ sola el rumbo del paĂs, pero sĂ marca una pregunta fundamental: Âżestamos dispuestos a construir el futuro escuchando a la ciudadanĂa? Ese es el desafĂo que se abre ante Colombia.
