Nicaragua exige visa a cubanos y cierra una ruta migratoria clave hacia Estados Unidos

El Gobierno de Nicaragua eliminó la entrada sin visa para ciudadanos cubanos, una decisión que interrumpe una de las rutas más utilizadas por migrantes de Cuba en su intento de llegar a Estados Unidos. Esta modificación se da en un contexto de presión diplomática y políticas migratorias más estrictas en la región.

A partir del 8 de febrero de 2026, las autoridades nicaragüenses pusieron fin al régimen de exención de visa que permitía a cubanos ingresar al país sin trámites migratorios previos. Con la nueva normativa, las personas con pasaporte cubano deben solicitar un visado consultado, aunque el trámite no tiene costo, para poder entrar. Esta medida revierte una política que había estado vigente desde finales de 2021 y que había convertido a Nicaragua en un punto de partida habitual para cubanos que luego buscaban avanzar por Centroamérica y México hasta la frontera estadounidense.

La ruta abierta a través de Managua fue especialmente significativa porque miles de cubanos, muchos de ellos huyendo de condiciones económicas y políticas adversas en la isla, la utilizaban para continuar su viaje hacia el norte. Con la eliminación de la entrada sin visa, esa opción queda efectivamente cerrada, obligando a quienes planean migrar a buscar alternativas mucho más peligrosas o complejas.

Este giro en la política migratoria se produce en un momento de mayor presión de la administración de Donald Trump hacia Nicaragua, que ha criticado el uso de la ruta como facilitadora de migración irregular hacia Estados Unidos. Más aún, el cambio se da en medio de una relación más compleja entre Managua y Washington, coincidiendo con una serie de concesiones que la administración de Daniel Ortega y Rosario Murillo habría realizado frente a demandas estadounidenses sobre temas políticos y migratorios.

La cancelación de la exención de visa se suma a otras medidas recientes, como la liberación de presos políticos y aceptación de migrantes deportados desde Estados Unidos, que son interpretadas por analistas como intentos de Nicaragua de aliviar tensiones con Washington sin poner en riesgo el poder político interno de la pareja presidencial Ortega-Murillo.

Con esta medida, muchos cubanos que aún planean emigrar enfrentan opciones más arduas, como viajar primero a países como Guyana y luego atravesar por rutas terrestres difíciles —por ejemplo, el Tapón del Darién entre Colombia y Panamá— o intentar travesías marítimas hacia Florida, alternativas que conllevan mayores riesgos y costos.

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