Santa Fe se queda con la Superliga y deja reflexiones opuestas en los banquillos

La final de la Superliga BetPlay 2026 no solo consagró a Independiente Santa Fe con una contundente victoria 3-0 sobre Junior en El Campín; también dejó posturas contrastantes entre los técnicos uruguayos. Pablo Repetto celebró un debut soñado con su primer título en el club, mientras Alfredo Arias asumió sin rodeos la responsabilidad por una derrota que calificó como inadmisible.

Luego del empate 1-1 en Barranquilla, el conjunto bogotano salió decidido a marcar diferencias desde el arranque. Esa determinación se reflejó temprano en el marcador con el tanto de Ewil Murillo a los cuatro minutos, tras una transición veloz. Antes del descanso, Hugo Rodallega amplió la ventaja con un potente tiro libre en tiempo de adición (45+2’), y ya en el cierre, Nahuel Bustos sentenció la goleada con el tercero (90+4’).

Repetto: intensidad, orden y realismo

Visiblemente satisfecho, Repetto destacó el valor simbólico del título: “No hay mejor manera de empezar que ganando un campeonato con nuestra gente”. El entrenador subrayó que el equipo respondió a una premisa básica en una final: intensidad y compromiso. “Para jugar bien hay que correr, luchar cada pelota como si fuera la última; después vienen los detalles futbolísticos”, explicó, recordando que apenas lleva poco más de una semana al frente del plantel.

El técnico fue claro en que no se puede exigir un juego vistoso en tan poco tiempo, pero defendió el enfoque elegido: “Fue un partido acorde a una final”. Además, reconoció el nivel del rival y el valor del título conseguido frente a un Junior que venía de ser campeón.

Repetto insistió en el trabajo colectivo como eje del éxito y resaltó que el logro también pertenece a quienes ya no están en el plantel. Sobre su conocida frase de “ganar como sea”, aclaró que el mensaje apuntaba a priorizar el resultado en una instancia decisiva. “Después del segundo gol nos acomodamos mejor y supimos encontrar espacios”, analizó.

Sin triunfalismos, el entrenador cerró con cautela: todavía hay ajustes por hacer, más jugadores por integrar y un largo camino antes de pensar en la Libertadores. Para él, la clave inmediata es sostener el equilibrio y la mentalidad competitiva.

Arias: autocrítica y llamado urgente a reaccionar

Del lado de Junior, Alfredo Arias ofreció una lectura dura y directa. “Nosotros mismos nos pusimos en desventaja”, admitió, señalando errores reiterados que volvieron cuesta arriba la final. “Estamos regalando goles y después no tenemos ni peso ni profundidad para reaccionar”, resumió.

El técnico apuntó especialmente a la actitud: “Es una final y no la jugamos como tal. Podemos plantear cualquier esquema, pero si no hay la actitud correcta, no alcanza”. En ese sentido, reconoció que el equipo no estuvo a la altura de la exigencia y que las críticas están plenamente justificadas.

Arias explicó algunos ajustes tácticos, como la ubicación de Jhomier Guerrero, con la intención de corregir arranques flojos, aunque admitió que un nuevo error volvió a condicionar el partido. Pese a ello, sostuvo que el plan inicial generó más opciones que las modificaciones posteriores.

La conclusión fue contundente: “De esto se sale cambiando la actitud, siendo valientes y dando la cara”.

Dos mensajes, un campeón

La Superliga dejó un campeón claro y dos discursos opuestos. Santa Fe celebró un título construido desde la intensidad, el orden y la convicción. Junior, en cambio, se marchó con un diagnóstico severo y la obligación inmediata de corregir. En una final definida con autoridad en la cancha, las palabras de los técnicos también marcaron diferencias.

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