Un giro político que cambia el panorama electoral
El escenario político en Colombia acaba de entrar en una nueva fase. Para Sebastián López, dirigente del Centro Democrático, los resultados de la más reciente encuesta de RCN, elaborada por GAD3, confirman que la carrera presidencial ya no tiene un rumbo predecible.
A su juicio, el crecimiento de Paloma Valencia no solo es relevante, sino determinante: dejó de ser una aspiración dentro de su sector para convertirse en una opción real de poder.
El país, según esta lectura, ya no está frente a una elección definida, sino ante una competencia abierta en la que las tendencias empiezan a inclinar la balanza.
Un crecimiento que redefine la contienda
El dato más contundente de la encuesta no está únicamente en las posiciones actuales, sino en la velocidad del crecimiento.
El salto de Paloma Valencia del 4% al 16% en intención de voto representa un avance de 12 puntos en pocas semanas, una señal que, para López, refleja una reconfiguración del electorado de centro-derecha.
No se trata solo de un aumento estadístico. Es, en términos políticos, la consolidación de un liderazgo que empieza a agrupar votantes, a ordenar el panorama dentro de su sector y a proyectarse como alternativa nacional.
Segunda vuelta: tres puntos que cambian todo
Sin embargo, el dato que más impacto genera está en la simulación de segunda vuelta.
En un escenario directo, Iván Cepeda obtendría el 43% frente al 40% de Paloma Valencia.
Tres puntos de diferencia.
Para Sebastián López, esta cifra no representa una desventaja estructural, sino un empate técnico con tendencia a revertirse.
Su argumento es claro: mientras Cepeda estaría cerca de su techo electoral, Valencia aún se encuentra en fase de expansión.
En política, esa diferencia es determinante.
El peso del Centro Democrático y el factor Uribe
Detrás de este crecimiento hay un elemento clave: la estructura política del Centro Democrático.
El partido vuelve a posicionarse como un actor central en la movilización electoral, con capacidad de organización territorial y consolidación de voto.
En ese contexto, el liderazgo de Álvaro Uribe Vélez sigue siendo, según López, un factor decisivo.
No solo por su capacidad de convocatoria, sino por el impacto que tiene en la activación del electorado.
Cuando esa maquinaria política se alinea, los resultados —según esta visión— no son progresivos, sino contundentes.
Cepeda: un liderazgo fuerte, pero con techo electoral
En contraste, el escenario de Iván Cepeda presenta una dinámica distinta.
Si bien lidera en algunos escenarios, su base electoral parece más consolidada que expansiva.
Para López, este es su principal límite: la dificultad para atraer votantes indecisos o sectores de centro en una segunda vuelta.
Y en ese tipo de escenarios, las elecciones no se ganan solo con la base propia, sino con la capacidad de crecer más allá de ella.
Paloma Valencia y la narrativa de cambio
El crecimiento de Paloma Valencia no se explica únicamente en cifras.
Para Sebastián López, responde a un fenómeno político más profundo: un sector del país que empieza a reorganizarse, a buscar dirección y a consolidar una alternativa con identidad clara.
Una candidatura que no solo compite, sino que proyecta gobernabilidad.
En ese contexto, la distancia de tres puntos en segunda vuelta deja de ser una barrera y se convierte en una oportunidad real de victoria.
Una elección abierta… con una tendencia definida
Colombia se encamina hacia una elección en movimiento.
Y en política, las tendencias pesan más que las fotografías del momento.
Hoy, la tendencia —según la lectura de López— apunta a una candidatura que crece, que suma y que comienza a estructurar mayorías.
La conclusión es directa:
Paloma Valencia no solo está en la contienda presidencial.
Está cada vez más cerca de ganarla.
Y con ello, de abrir —según esta visión— un nuevo capítulo político para el país.

