El uso de pagos digitales registró un crecimiento significativo al cierre de 2025. De acuerdo con cifras de la fintech Bold, en diciembre se realizaron cerca de 12 millones de transacciones electrónicas, por un valor aproximado de COP 1,7 billones, lo que representa un aumento cercano al 50 % frente al mismo mes del año anterior.
Los datos permiten trazar una radiografía del comportamiento de consumo y ventas en millones de pequeños negocios del país. El mayor protagonismo lo tuvieron las micro, pequeñas y medianas empresas, que conforman más del 91,8 % del tejido empresarial y generan alrededor del 80 % del empleo formal, según estadísticas de Confecámaras y el DANE.
“El cierre de 2025 reflejó un crecimiento cercano al 50 % en los ingresos procesados a través de pagos digitales de nuestros clientes”, afirmó José Vélez, CEO y fundador de Bold. Para el directivo, estas cifras confirman que la tecnología se ha convertido en un factor determinante para el crecimiento de los pequeños negocios en Colombia.
Las principales ciudades continuaron liderando el volumen de ventas. Bogotá concentró más de COP 700.000 millones en transacciones digitales durante diciembre, con un incremento del 53 % frente al mismo periodo de 2024. Medellín alcanzó ventas cercanas a los COP 170.000 millones, lo que equivale a un crecimiento anual del 40 %.
El mayor salto se observó en Cali, donde las ventas digitales aumentaron un 95 %, superando los COP 96.000 millones, una señal de que la expansión del pago electrónico se está dando más allá de los mercados tradicionales.
En términos generales, cada vez más comercios están adoptando medios de pago electrónicos y más consumidores los utilizan en su vida cotidiana.
El crecimiento, sin embargo, no fue homogéneo entre los sectores. Alimentos y bebidas lideraron el aumento, con un avance superior al 75 %. Les siguieron servicios (50 %), turismo (48 %) y belleza (43 %), impulsados por gastos en reparaciones, viajes y consumo recurrente.
Más allá de las cifras, el avance de los pagos digitales ha reducido fricciones en el comercio cotidiano, como filas o la falta de efectivo, y ha facilitado mayores ventas.
De cara a 2026, mantener esta dinámica dependerá de dos elementos centrales: un acceso cada vez más simple a soluciones de pago digital y opciones de financiamiento ágiles e inclusivas, que permitan a las mipymes crecer, invertir y avanzar en su proceso de formalización.
