Después de un año marcado por precios históricos, el mercado internacional del cacao empezó a corregirse con fuerza. Sin embargo, esa caída aún no se traduce en chocolates más baratos para los consumidores, que seguirán enfrentando precios elevados al menos durante los próximos meses.
En 2024, los futuros del cacao llegaron a casi triplicarse y tocaron máximos cercanos a los US$13.000 por tonelada, lo que obligó a los fabricantes de chocolate a absorber fuertes incrementos de costos. En respuesta, muchas compañías ajustaron precios, reformularon productos y redujeron tamaños, decisiones que hoy resultan difíciles de revertir.
Aunque en lo que va de este año los precios del cacao han caído cerca de 50 %, encaminándose a la mayor baja anual desde que existen registros modernos, los analistas coinciden en que el alivio para el consumidor no será inmediato. Parte del cacao que hoy se transforma en chocolate fue comprado cuando el mercado estaba en su punto más alto.
Productores y expertos del sector estiman que el cacao más barato podría empezar a reflejarse en los supermercados en la segunda mitad del próximo año, y aun así no hay certezas. Mientras tanto, el chocolate seguirá siendo un producto costoso en un contexto en el que los hogares ya enfrentan presiones inflacionarias en otros alimentos.
“Los niveles de precios que enfrenta hoy la industria son extremadamente altos y dolorosos”, explicó Jonathan Parkman, jefe de ventas agrícolas de la correduría Marex Group, en Londres. “Salir de esta situación tomará tiempo”.
El salto en los precios se originó en problemas estructurales en África occidental, donde Costa de Marfil y Ghana —responsables de más de la mitad del cacao mundial— sufrieron enfermedades en los cultivos y fenómenos climáticos extremos. Aunque las perspectivas de cosecha han mejorado y la demanda se ha enfriado, el mercado sigue siendo volátil.
El impacto del auge del cacao dejó huella en toda la cadena. Desde multinacionales hasta pequeños chocolateros artesanales han tenido dificultades para asegurar materia prima sin sacrificar márgenes. Algunos negocios incluso quedaron al borde de la supervivencia.
La alemana Lambertz, una de las pastelerías más antiguas del país, compró grandes volúmenes de cacao en plena escalada de precios y tiene inventarios que alcanzan hasta mediados de 2026. Según su propietario, Hermann Bühlbecker, el encarecimiento del insumo representó unos 150 millones de euros adicionales al año, cerca de una quinta parte de sus ingresos previos. Como muchos otros fabricantes, trasladó el impacto al consumidor y aceptó una caída en las ventas.
Desde el lado de la producción, el objetivo ahora es recuperar rentabilidad. “Podríamos atravesar buena parte de 2026 antes de ver una mejora clara en los precios”, señaló Scott Amoye, vicepresidente de materias primas de Guittard Chocolate Co.
Las principales marcas se muestran cautelosas. Nestlé aseguró que, aunque la corrección del cacao es una señal positiva, aún es temprano para hablar de ajustes de precios. Hershey, por su parte, anticipa cierta “deflación” más adelante en 2026, pero reconoce que el escenario sigue siendo incierto.
La razón es que el cacao no ha terminado de estabilizarse. Tras caer por debajo de US$5.000 por tonelada en noviembre, los precios volvieron a rondar los US$6.000 en Nueva York, ante menores expectativas de superávit y persistentes problemas de oferta en África.
Además del precio, la industria ha optado por reformular productos: menos cacao, más grasas vegetales, y porciones más pequeñas. En Alemania, algunas tabletas redujeron su peso en un 10 %, y en Reino Unido ciertos productos dejaron incluso de cumplir con la definición legal de “chocolate”.
Revertir estos ajustes no es sencillo. Por eso, expertos anticipan que, en lugar de rebajas permanentes, los consumidores verán descuentos temporales y promociones puntuales.
“Probablemente no podamos devolver todo a los niveles anteriores”, reconoció Allyson Myers, vicepresidenta de ventas y mercadeo de Lake Champlain Chocolates.
En resumen, aunque el cacao ya no está en máximos históricos, el chocolate seguirá siendo un lujo relativo. La caída del insumo es solo el primer paso de un proceso largo, marcado por problemas estructurales, decisiones empresariales y un mercado que aún busca estabilidad.
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