Durante un emotivo evento, el Estado colombiano admitió su responsabilidad por la omisión que contribuyó a la tragedia de Bojayá, donde más de 70 personas fallecieron en mayo de 2002. Este acto de perdón público, realizado en presencia de autoridades como la gobernadora del Chocó, Nubia Carolina Córdoba, y el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, representa un paso hacia la reparación para las comunidades afectadas.
Las víctimas de la masacre expresaron sus preocupaciones en el evento, pidiendo garantías de no repetición y un avance en la reparación colectiva de sus comunidades. Utilizando intervenciones artísticas y discursos, resaltaron la necesidad de proteger sus territorios del constante acecho de actores armados. La gobernadora Córdoba hizo hincapié en la falta de atención a las alertas tempranas emitidas anteriormente, subrayando que la situación actual de las comunidades es preocupante. “No hay tranquilidad para las comunidades hoy”, afirmó.
La defensora del Pueblo, Iris Marín, también se pronunció sobre la responsabilidad del Estado, señalando que la respuesta ante la tragedia fue insuficiente. Apuntó hacia el próximo gobierno, instando a que las demandas de las comunidades sean escuchadas y atendidas adecuadamente. “Necesitamos el respeto al Derecho Internacional Humanitario”, añadió, haciendo un llamado a los grupos armados para que cesen sus acciones en la región.
El evento, programado inicialmente para el 2 de mayo, tuvo lugar con la memoria fresca de los 79 fallecidos, incluidos niños, que perdieron la vida cuando un cilindro bomba impactó la iglesia de Bellavista, donde la población se había refugiado. A pesar de las alertas tempranas emitidas por la Defensoría del Pueblo, las autoridades no ofrecieron los recursos necesarios para evitar la masacre.
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, pidió un minuto de silencio en honor a las víctimas antes de reconocer formalmente la falla del Estado. “Este es un acto de respeto, de justicia”, declaró, indicando que el perdón que se solicita es también un reconocimiento de la culpa de los responsables. Reiteró que aunque las palabras no pueden devolver las vidas, espera que este acto ofrezca algo de consuelo a las familias afectadas. “Sabemos que no puede existir reparación sin verdad”, concluyó.
Como parte de este evento significativo, se entregaron nueve placas conmemorativas para dignificar a las víctimas. Además, se anunció que el Cristo Mutilado de Bojayá ha sido declarado Bien de Interés Cultural, un gesto que busca mantener viva la memoria de esta tragedia en la conciencia colectiva.
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