Mientras la Selección Colombia competía por un lugar en el Mundial 2026, el exarquero José René Higuita se enfrentaba a un importante desafío legal. El 6 de julio, un juez en Medellín ordenó la extinción de dominio de una propiedad de Higuita, ubicada en el exclusivo barrio de El Poblado. La Fiscalía General de la Nación argumenta que este inmueble fue adquirido con fondos vinculados al narcotráfico y al Cartel de Medellín.
Según el ente investigador, la propiedad en cuestión formaba parte de un esquema de testaferrato, por lo que el juez respaldó las pruebas presentadas por la Fiscalía. Higuita, quien ha negado estas acusaciones durante 30 años, manifestó su frustración en redes sociales, declarando que había demostrado de manera legal la procedencia de la propiedad “con documentos y todo el soporte jurídico”. Sin embargo, la Sociedad de Activos Especiales (SAE) continúa agrediendo su caso con acciones legales.
En una entrevista reciente, Higuita recordó cómo adquirió el inmueble. “Le dije a un amigo que había dos apartamentos, y si encontraba una casa, hiciera el negocio. Me presentaron dos opciones, y esta fue la que elegí”, dijo. Según Higuita, el inmueble había pertenecido previamente a criminales vinculados al narcotráfico, pero él no conocía dichos antecedentes en el momento de la compra.
La Fiscalía sostiene que la propiedad fue transferida a nombre de un tercero para ocultar su adquisición ilegal. Gustavo Cuartas Rendón, quien supuestamente actuó como testaferro para los hermanos Moncada, se encuentra en el centro de esta controversia. Un estudio grafológico realizado por las autoridades reveló que una firma en una escritura pública era falsa, lo que refuerza las alegaciones de que la propiedad tenía una historia turbia.
Frustrado por la situación, Higuita expresó en un video: “Ya se me cayó la casa, ya no queda sino el lote. ¿Qué más voy a esperar?” La SAE ha sido criticada por permitir que la propiedad llegue a su estado actual, en gran parte deteriorada y en ruinas después de tres décadas de disputas legales. En su defensa, él afirmó: “¿Acaso qué interés tiene la SAE sobre este buen inmueble? Definitivamente deja mucho que pensar”.
Los antiguos dueños del inmueble, Luis Fernando Galeano Berrío y Gerardo Moncada, alias “Kiko”, fueron asesinados en circunstancias violentas, lo que añade un espesor trágico al historial de la propiedad. Ambos fueron asesinados en la cárcel La Catedral tras un conflicto por recursos vinculados al crimen organizado.
Este caso no solo refleja las complejas interacciones entre el deporte y el crimen organizado en Colombia, sino que también representa un desafío para Higuita en su intento de limpiar su nombre. La lucha por su propiedad está lejos de concluir y el impacto de esta situación sigue siendo una fuente de tensión en su vida personal y profesional.
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