Las condiciones actuales en República Dominicana han obligado a muchas mujeres haitianas a dar a luz en casa en lugar de hacerlo en hospitales, debido al miedo a ser deportadas. Este fenómeno ha surgido en el contexto de una política gubernamental que envía agentes de migración a las instalaciones sanitarias para detener a migrantes indocumentados, incluyendo a mujeres embarazadas y sus recién nacidos.
Katty Joseph, una mujer haitiana de 20 años, vivía con el temor de acudir al hospital para dar a luz a su bebé. Optó por parir en condiciones precarias en un taller mecánico, donde el dueño le había ofrecido refugio. El nacimiento, que ocurrió en octubre, resultó trágico; el bebé no lloró y murió menos de 24 horas después de nacer. La experiencia de Joseph ilustra el profundo riesgo que enfrentan las mujeres haitianas en la República Dominicana en medio de la represión estatal.
Desde abril de 2025, el gobierno dominicano ha intensificado sus campañas de deportación, sobre todo contra haitianos que huyen de la grave crisis humanitaria en su país. En el último año, las autoridades han deportado a más de 478,000 haitianos, utilizando tácticas que incluyen la vigilancia en hospitales. Critican esta política como inhumana, indicando que refleja un creciente sentimiento antihaitiano en la población dominicana.
Según las estadísticas del Ministerio de Salud, los partos hospitalarios entre mujeres haitianas han disminuido un 60% en el año transcurrido desde que se implementaron estas medidas. Médicos y organizaciones defensoras de los derechos humanos advierten sobre el aumento de los partos en condiciones insalubres, lo que pone en grave peligro tanto a las madres como a sus bebés. Sin acceso a atención médica adecuada, enfrentan complicaciones mortales como infecciones y hemorragias.
Los testimonios directos de las mujeres afectadas reflejan la gravedad de la situación. Linline Poleis, una madre de 28 años, optó por dar a luz en un lugar improvisado y acabó enfermando gravemente. Su familia logró llevarla a una clínica privada, pero ella falleció debido a un shock séptico dos días después de tener a sus gemelos. Las estadísticas y las narrativas personales resaltan la necesidad urgente de una intervención humanitaria y cambios en las políticas migratorias.
El aumento de los partos en casa ha reavivado la práctica de parteras tradicionales, que habían disminuido con la modernización de la atención materna. Activistas comunitarios están ayudando a las mujeres a dar a luz sin costo, dada la falta de recursos y el miedo a las autoridades migratorias. La situación es desgarradora; muchas mujeres no tienen el dinero necesario para acceder a atención médica adecuada y, por ende, recurren a soluciones riesgosas.
El enfoque del gobierno dominicano hacia la migración y la salud materna plantea graves cuestiones de derechos humanos. Las organizaciones internacionales y locales continúan denunciando estas políticas, indicando que la dignidad de las mujeres y los derechos humanos fundamentales están en juego. Con la crisis humanitaria de Haití como telón de fondo, la situación requiere atención y acción inmediatas para evitar más tragedias en el futuro.
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